domingo, 19 de junio de 2016

JAQUE MATE CON MANGUERA


“Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. 
            ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza 
             de polvo y tiempo y sueño y agonía?”
J. L. B.

El postigo de la puerta ligeramente entornada intenta impedir el ingreso del crudo frío  de una noche de junio. De rato en rato se escucha el crepitar de una polilla en su afán de dar los últimos mordiscos en la puerta agujereada  por millares de sus cofrades que han hecho una zaranda de ella y que a duras penas se sostiene. Dentro, en la chicheria, dos jóvenes disputan una partida de ajedrez sobre un tablero que funge de mosaico de marfil colocado  sobre el mostrador apolillado también. Cada cuando un sorbo de chicha mezclado con alcohol discurre por el garguero de alguno de los contrincantes para apaciguar la tensión  luego de pensar el movimiento de alguna ficha.
El reto mudo planteado sobre las casillas blancas y negras es observado por otro joven que sostiene la mandíbula sobre los nudillos de los dedos que hacen contacto con sus dientes cariados. El imparcial observador no  descuida remojar con  un chorro de chicha la garganta mientras concentra su mirada en el desplazamiento del ladino alfil en el que puede sospechar un inminente y velado ataque contra la reyna blanca.
Mientras, afuera el frio arrecia y el aire se arremolina en torno a la puerta apolillada insuflando, de rato en rato,  un gélido hálito sobre las piezas dispuestas en las casillas. Manfre saca del bolsillo del pecho de su camisa un cigarrillo con un cintillo dorado entre el pucho y el cuerpo del cigarrillo. Lo ajusta entre los labios para luego alisar la cajilla de fósforos y encenderlo mientras piensa como neutralizar el ataque que le ha asestado  su entrañable amigo y eventual contendor, Manolo.
El joven observador, a quien sus cariados dientes han ayudado a bautizarlo, con el “grandilocuente” mote de “Ismu”, es el anfitrión,  proveyendo  la chicha, los pitillos y el tablero de ajedrez obviamente bajo la contrapartida de las monedas sustraídas por los contrincantes del cajón de recaudos de la tienda de sus respectivos padres.
Luego de neutralizar el ataque negro contra la reyna,  Manfre quien sabe aliviado del ataque ordena: “Ismu, una tanda más de chicha”. A lo que “Ismu” replica: “¿Con o sin?”. “No te hagas el huevón y sirve rápido”, termina diciendo Manfre y nuevamente se vuelve a concentrar con la idea de contratacar para  ganar.
La noche avanza y la partida no  tiene visos de concluir, se perfila un final intrincado, cuidadoso, lento y de muerte a cuentagotas y con posibilidades para ambos bandos.

En la casa vecina una madre preocupada se apresura a develar entre la penumbra y ayudada por la luz mortecina de una cerilla el mensaje cifrado del tic tac del reloj sobre la cabecera del catre. Son las dos de la mañana y el hijo estudiante aún no ha llegado. Se viste con premura ayudada de la luz de una vela que ha encendido, se dirige al caño de la casa, agarra una manguera y sale rauda y furiosa a la calle. No bien ha traspuesto la puerta de su casa escucha una discusión cercana. Se acerca cautelosa al lugar de donde proviene el ruido y por la puerta ligeramente entornada ve los rayos de la luz ambarina de un “chiuchi”. Cuando  aguaita por una de las tantas rendijas de la puerta puede ver a su Manfre, gesticulando y discutiendo, en un estado de beodez la posición de un peón.  Su furia se va incrementando y Manfre, dentro,  moviendo un caballo anuncia a su contrincante: “¡Jaque!”, en ese instante la madre empuja la puerta y chilla: “Maaanfreee que haces ahí. ¿Creo que estas tomando?”. “ Noo mamá, solo estamos jugando ajedrez”. Y la mamá: “ A ver tu alientoooo! Y Manfre: “jaaaaaa” y la madre: “ya ves sinvergüenza! Y con la manguera en ristre da el mayor jaque mate a un ajedrecista nunca visto en todos los tiempos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

MI MURO ERA UNA HOJA DE PENCA DE PIRUSHTU.






“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente.”- Ludwig Wittgenstein


Mucho tiempo hace, treinta años quizás, cuando  salía uno de las escazas y estrechas calles de Chacas y confluía en un estrecho camino flanqueado por puntiagudas hojas en cuyos bordes podía uno observar, con temor, una hilera de torvas espinas que remataban su ascenso en una mayor que señalaba el cielo.  Entre estas desafiantes hojas a menudo presurosas se ocultaban lagartijas y salamandras poniéndose a buen recaudo de la amenazante presencia humana. Claro, muchas de ellas murieron entre retortijones de dolor, devoradas sobre un nido de hormigas voraces gracias a  las perversas manos de algún crío protervo. Estas eran las pencas, que por doquier prosperaban en la periferia de Chacas, habitáculo de alimañas  y bichos. En esas hojas de uso público cualquiera podía quebrar una espina para herir a la gente escribiendo a su gusto teoremas y dicterios de diversa laya.

Desde noticias de furtivos romances hasta inculpaciones mayores eran el argumento de la narrativa secreta de la injuria y el odio. Nada está escrito para siempre, salvo para quien lo lea, pues esos viejos pergaminos,  enseres del antiguo e infame oficio de  la injuria  fueron cediendo al crecimiento lento e incesante del pequeño pueblo que era Chacas. Quien no haya herido una hoja de penca con un punzó hecho de la misma espina  en su vano intento de perennizar un furtivo amor dibujando con trazos temblorosos un corazón flechado con las iniciales de su nombre y la manceba, no puede decirse chacasino.

Sucede que los conjuros y los hábitos de la gente con relación a los otros casí no ha cambiado; solo, ha cambiado la tecnología. Así hemos pasado del papiro que era para nosotros de la penca, a las redes sociales. Es decir las redes sociales de nuestro pueblo eran las indefensas pencas - a pesar de sus gruesas espinas- que hacían de precarios "muros", "coveres" y otros rudimentos tecnológicos. De modo que con toda certeza podemos decir que el Facebook lo inventamos nosotros en las pencas que circundaban Jirca y Pirushtu, cuando pregonábamos el romance de alguien con la vecinita del frente o cuando, como ahora, desde el más estricto anonimato alguien se ensañaba a punta de insultos y diatribas contra el honor de alguien; la gente no ha cambiado solo la tecnología.

Claro, ahora la tecnología es más versátil puedes “colgar” una foto, hasta del momento menos insospechado, para decir a la gente: “mira yo soy”, “aquí estoy”, “existo”, “hago lo que tú no puedes, jojolete”. Hasta se puede agradecer a Dios, a la Virgen María y todos los santos por algún milagrito a nuestro favor (pásenme la cuenta de Dios, por favor).  O saludar a mamá por su onomástico aunque no sepa  ni por asomo que es un “like”.

Nuestra pobre penca la que era hogar cálido de las lagartijas y otros bichos se ha virtualizado, ha cedido su paso al mundo digital; nuestros corazones flechados se han convertido en “emotions”, nuestros trazos zigzagueantes se han convertido en “caracteres” y otras jerigonzas intraducibles para el común de los mortales.

En fin nuestras posibilidades de expresión se han repotenciado solo que hay que tener mesura  en nuestras expresiones porque corremos el riesgo de convertirnos en lo que Umberto Eco* ha denominado, “legión de idiotas”, porque en realidad la consistencia de nuestro lenguaje es la medida de lo que somos.


* Umberto Eco.- Semiólogo y escritor italiano, considerado el ateo mas culto del mundo. Quien desee leer las declaraciones, respecto de la "legion de idiotas" puede hacer click  aquí.

martes, 12 de mayo de 2015

HISTORIA DE LA CREACION DEL COLEGIO NACIONAL AMAUTA ATUSPARIA


(Artículo escrito por don Rolando Leon Melgarejo, en la revista Aspirando, publicada con ocasion de las Bodas de Plata del Colegio)

HISTORIA DE LA CREACION DEL COLEGIO NACIONAL AMAUTA ATUSPARIA

Entregamos tres versiones de la creación del CN DE Chacas tienen el mismo objetivo, el mismo criterio, las mismas aspiraciones vistas desde Chacas a Lima, y justamente escriben sus protagonistas los señores: Rolando León, Aníbal Melgarejo y Pedro Rodríguez.
ROLANDO LEÓN MELGAREJO
Hace 25 años, al crearse el Colegio Amauta Atusparia se hizo realidad el anhelado sueño de los padres de familia del entonces distrito de Chacas, y ahora flamante provincia de asunción
Fue realmente un sueño de muchos años convertido en realidad para este pueblo trasandino, cuyos jóvenes años tras años emigraban a diferentes planteles secundarios, tanto del departamento como Lima. El nacimiento de un plantel añorado,  sin embargo, planteaba un reto para los padres de familia y autoridades, quienes sacando fuerzas de flaqueza comenzaron a trabajar armoniosamente para implementarlo y ponerlo en funcionamiento.
Después de reiteradas gestiones ante el Congreso de la República por intermedio del Diputado Dr. Arcadio Alfaro Cueva, autoridades de Chacas y Centro Representativo Chacas con sede en Lima,  se logró poner en marcha su funcionamiento.
Es así que providencialmente, es nombrado como director del flamante plantel  el profesor Román Gonzales,  natural de Huari, pero de corazón chacasino .Gracias a la acertada gestión del profesor Gonzales,  el Colegio Amauta Atusparia comienza a convertirse en un verdadero plantel  de nivel secundario a nivel de Conchucos.
El Centro Representativo de Chacas con sede en Lima,   bajo la presidencia del señor Marco Díaz Cerna, en coordinación con el Comité Pro Colegio Secundario, el Sr. Pedro Rodríguez y autoridades de Chacas, libró una dura batalla con las autoridades del distrito de San Luis,  quienes presentando argumentos incoherentes  pretendían llevar la sede  del nuevo plantel al pueblo de San Luis .
Ante la férrea gestión del Centro Representativo de Chacas, autoridades y padres de familia, el Ministerio de Educación mediante un decreto supremo crea el colegio secundario en San Luis .
Con esta disposición se dio por terminado el nuevo capítulo de discordia entre sanluisinos y chacasinos .
La inauguración oficial del Colegio Amauta Atusparia se llevó a cabo el 16  de agosto de 1965,  en acto solemne realizado  en el marco de la fiesta patronal que se realiza en homenaje a la Virgen de Asunción.
A la inauguración del plantel asistieron entre otros, representantes parlamentarios por Ancash, autoridades educativas de Huari y Huaraz, delegación del Centro Representativo de Chacas y numerosos chacasinos residentes en Lima y demás ciudades del país . La solemne misa de inauguración estaba a cargo del R.P Aquiles Leon M., quien en su homilía relievó la trascendencia del acto para la juventud estudiosa del pueblo. Estos actos alcanzaron éxito gracias a la decidida participación de las siguientes personas: profesor Román Gonzales (Director), Pedro Rodríguez Cunza (Presidente del Comité Pro Colegio), Cornelio Aguirre Arteaga (Alcalde), R.P. Aquiles Leon M. (Párroco) Federico Vidal A. (Comandante del Puesto), Luis Cafferata Simic (Gobernador), Enrique Amez del Castillo (Presidente de APAFA) y Manuel Mendoza (Secretario del Comité) .
Después del profesor Román Gonzales, vino la gestión del joven profesor Antonio Noriega Vizcarra, quien siguiendo los pasos de su antecesor realizó una fructífera labor en el engrandecimiento del colegio. Fue durante su mandato que se compró un terreno de 5000m2 ubicado en el barrio de San Juan Cruz de propiedad de la Beneficencia Pública de Huari; Esta compra se cristalizo con la donación de 5 mil soles que hizo nuestro recordado benefactor de Chacas, don Cornelio Aguirre Briceño. Este inmueble se encuentra registrado en el Margesí de bienes del Ministerio de Educación.
Posteriormente, el Centro Representativo de Chacas, realizó gestiones ante los dirigentes del Club Deportivo de Chacas con sede en Lima, para que un terreno de su propiedad ubicado en Huaychopampa sea utilizado como campo deportivo del colegio.

En los últimos cinco años, la ayuda del Centro Representativo de Chacas en beneficio del Amauta Atusparia ha sido muy relativa debido a factores que tendrían que ser analizados. Este año el director del colegio profesor Godofredo Montoya y el Alcalde provincial Máximo Vidal, han comenzado a buscar soluciones a las diferentes necesidades que requiere el colegio. Es encomiable que en esta gestión viene participando activamente la asociación de ex alumnos del colegio, quienes ahora ya en su mayoría son profesionales que anhelan convertir a su alma mater en el crisol de la juventud chacasina.

martes, 31 de marzo de 2015

AL SUR DE MI RECUERDO HAY UNA CANCIÓN.



Cuando aquel bulto forrado con un talego, venía bamboleándose  sobre el anca del caballo que mi padre bebido  venía cabalgando;  tuve la extraña certeza que aquel bulto se iba a caer. El caballo se detuvo junto a la puerta de la casa, mientras mi padre gesticulaba y desataba un discurso  ininteligible para el común de los mortales. Con mucho esfuerzo, ayudamos  a mi padre a apearse mientras remataba su deshilvanado discurso con un contundente ¡carajo!.  El bulto fue desatado con premura y mucha curiosidad. La envoltura era un talego de harina sol que soberbio lucía un radiante sol verde dentro de un círculo rojo.

En la sala de la casa el bulto fue descubierto de la tela que un día fuera blanca. Era una caja  roja por la parte superior, por donde  aparentemente era la tapa; y por la parte inferior más amplia, verde. Tenía un pestillo dorado con una curvatura barroca que sujetaba la aparente tapa. Con mucho cuidado desenganchamos el pestillo de lo que en efecto era la tapa, lo levantamos y apareció frente a mí un espejo que reflejaba mi abobada mirada de quien no sabe que ha descubierto. El develamiento de la tapa no solo hizo aparecer el espejo en su dorso que reflejaba ahora mi sonrisa, sino también sobre la base superior de la caja ahora descubierta, un artilugio incomprensible para mí, compuesto por un disco y un brazo de plástico negro con una punta de metal en su extremo libre.

Cuando mamá abrió las puertitas de la caja, encontró un paquete de discos, sacó y colocó uno de ellos sobre el disco de metal que la caja tenía; luego cogió el brazo de plástico negro y lo colocó sobre el disco y entonces empezó a fluir desde la caja una melodía que nos maravilló.  Y papá en el patio continuaba su sempiterno discurso sobre amanuenses y cuatreros.

La melodía era la cumbia “La Momposina” que hasta ahora resuena en mis oídos como recordándome  aquel momento de encantamiento y magia. En ese bodoque de discos que traía  en su vientre de tripley aquel tocadiscos encontré géneros de diversa laya; desde los Bee Gees hasta el plañidero género de Lucio Pacheco. Toda esa colección sin duda competía con creces con los ritmos y géneros que don Miguel Flores, “El chino Flores”,  regalaba en sus audiciones radiales al pueblo a  través de sus altoparlantes colocados en las ventanas circulares de su casa en la plaza cada vez que su ansioso  corazón le inspiraba escuchar música junto con sus ariscos vecinos.

Aquel tocadiscos que un día había llegado a nuestra casa para distraer a veces nuestras tardes melancólicas; nos enteramos luego que, había sido producto de un trueque entre la Gringa Margaret y mi padre. El tocadiscos, que en el documento de trueque, tomaba vida como “un artefacto denominado Pick Up”,  había sido canjeado por una casa propiedad de mi padre en el balneario de Upacasha. Luego de un tiempo; el tocadiscos icolor, así como un día llegó  inusitadamente desapareció como por encanto.  

sábado, 7 de febrero de 2015

REMINISCENCIAS DE CHUCPIN


Al tío Raúl Melgarejo, que vivirá sin fin en cada párrafo, en cada recodo, en cada respiro de sus entrañables historias.

Hoy me he levantado con ganas de escribir. De escribir para vivir lo que no pude, para recordar lo que pudo ser, para poner en evidencia que solo somos recuerdo e historia y que más allá del presente todo es incierto.  Hoy me he acordado de aquella vez, que metido entre la paja despojo del  trigo triturada por la pisada de los caballos, dormía bajo una manta y la luna llena que  pintaba de plateado el pequeño mundo que era Chucpin. Más allá, el Gotu Félix mascullaba algunas palabras ininteligibles, sin duda aporreado por la chicha con punto que había bebido durante la tarde mientras arreaba la recua de caballos sobre la parva de trigo.  Solo el penetrante frío ingresando por algún resquicio de la manta perturbaba por momentos ese encantamiento nocturno de estrellas fugaces y de plenilunio. Al fondo bajo el molle mortecino se observaban perfectos dos cantaros de chicha esperando el amanecer para derramar  por sus bocas desportilladas su espumoso contenido.
Más tarde a la luz del sol y el impulso del viento la paja que había servido de improvisado lecho sería separada de los dorados granos de trigo que luego se convertirían, en el viejo molino, en la harina para el pan de cada mañana. Viento, anhelado por manos apuradas y ansiosas que lanzaban el barajo  de espigas trituradas, que a veces no llegaba. Luego, después de tanta espera, con un ímpetu inusitado se llevaba por los aires el pajal dejando caer por entre la horqueta la preciada cosecha al ríspido suelo de arcilla. Viento, que de cuando en cuando traía una extraña melodía de paz y quietud que solo era perturbado por algún conjuro  quechua de la campesina que barría con cuidado para no llevarse los granos de trigo junto a la paja en su  improvisada escoba de tallos de wisllaco. De esas experiencias está poblada mi infancia, producto de esa especie de exilio bucólico obligado, pues no había forma de convencer a mamá que podía quedarme  solo en la casa del pueblo. Claro, había la ligera sospecha, fundada por cierto, que mientras mamá se afanaban  en las correrías agrícolas nosotros nos distraíamos en las aventuras  dipsómanas. Probablemente las circunstancias ingratas de la chacra por ejemplo una torrencial lluvia en plena parva o  la espera interminable del retorno de la recua en el horizonte que insinuaba nuestro pronto retorno a Chacas; alejaron de mí el  encantamiento que en otros provoca  ser agricultor.
Ya mayor tuve la oportunidad de sembrar a medias con mi inolvidable amigo Oriol Amez una chacra con papas. Ligera tarea la de sembrar papas y lidiar con los campesinos, que en lejanos claustros llamarían administración de recursos humanos.  En esas circunstancias de falencias en erudiciones en temas laborales recibo el generoso ofrecimiento de mi primo Délmar. “Primo- me dice- vamos un día a Potaca para que veas cómo se maneja a esta gente”. En efecto,  después de algunos días, enjaezamos  los caballos: el Ratón y Tornado, y apertrechados de un talego de coca, un bidón de alcohol y un suculento fiambre partimos presurosos hacia las altas punas donde se respira el gélido aire de la cordillera, con el objeto por lo menos por mi parte, de recibir  una lección magistral en manejo de personal. Al trote de los caballos que vaporosos subían el camino pedregoso llegamos a la vaquería a cuyo costado se podía ver los tallos de la papa que aguaitaban por entre el  hierbajo. Cuando llegamos estaban ya los peones a la vera del sembrío sentados en fila chacchando coca.
No bien nos vieron llegar los  jornaleros expresaron su entusiasmo con una franca sonrisa al ver el bidón sobre anca de caballo y que suponían era de alcohol. Délmar improviso un saludo en quechua que fue respondido con un retahíla desordenada de inclinaciones. Una vez que hubimos descargado nuestras vituallas y demás enseres procedió a repartir la coca en las amplias manos hechas cuencos y el alcohol en una taza enlosada blanca de borde azul. Después de media hora de concentración los campesinos empezaron a desperezarse y atacar la tarea de deshierbar el papal.  Cuando el sol traspuso la cuarta parte de su recorrido en el cielo Délmar anunció un descanso de quince minutos y nuevamente la coca y el alcohol para el deleite de los operarios.

Hasta ahí todo la lección estaba siendo rigurosamente aprendida y anotada en un pequeño cuaderno con la discreción debida tras un arbusto. Los jornaleros trabajaban infatigables  habían avanzado la tarea por sobre mis cálculos. Luego del almuerzo se reanudo la tarea con el mismo entusiasmo de la mañana;  claro la coca y el alcohol habían corrido a raudales, ahí estaba el secreto de esta nueva ciencia de manejo de los jornaleros. Eran las dos de la tarde y Délmar me propuso ir a la casa rústica construida de piedras y paja que tenía junto al puente, que servía de depósito, a guardar algunos trastos agrícolas. Luego de un tiempo cuando retornamos a la chacra inmediatamente entre en la cuenta que la lección de administración de recursos humanos había fracasado. Los  jornaleros yacían tendidos totalmente ebrios por entre los surcos mientras Délmar entraba en cólera, pues definitivamente  la lección había fracasado. Frente a ese fracaso ensillamos los caballos y retornamos en silencio hasta Chacas, porque no cabía más que el silencio.  

viernes, 17 de octubre de 2014

NUESTROS AMIGOS


Raúl Melgarejo
Lima, Setiembre, 2014

A: Pedro Rodríguez C.
Mi  ex condiscípulo de la Escuela Fiscal “Puquio Calle”  un hombre cabal,
un hombre  comprometido con las causas nobles del pueblo.

NUESTROS AMIGOS II

            En esta distancia que nos agobia, soportando el inapelable embate de los años y sus duras implicancias, regresan tímidos a nuestra mente, borrosos recuerdos que el tiempo había tratado quitarnos, recuerdos de la primera etapa de nuestra infancia. En esos venturosos tiempos sin que nosotros lo sospecháramos la muerte nos seguía a todas partes,  pero la sabiduría natural de  Don Horacio y después de Doña Ishiquita, en muchos casos nos libraban de sus asechanzas, ya con emplastos, infusiones de hierbas curativas, etc. Pero en ciertos casos fue tan cruel e implacable el mandato de la parca, que nuestro médico tradicional no pudo rescatarlo de sus garras a su engreído César, quien raudo sucumbió a las fiebres de la neumonía. Otro doloroso caso fue de Emerenciano, cuando “gala chaqui” corríamos tras una pelota en la plaza; ante nuestro estupor comenzó a convulsionar regurgitando sangre viva, de esta forma se fue el mejor futbolista de ·”tuncush” quien no pudo cobrarle a la muerte. Saliendo de este farragoso tema, nuestra ansia es entregarles recuerdos, que a continuación me permito narrarles.

ESCUELA FISCAL.- El primer día de clases en nuestra Escuelita Fiscal de “Puquio Calle” llegamos al destartalado recinto, luciendo nuestra dominguera vestimenta, con la nota discordante de un “párvulo” que llegó enfundado en un impecable guardapolvo blanco, que blanco de nuestras chanzas, de Godo, Wilbur, Vicente, Pedro, César, Teodorico y el díscolo Justiniano entre otros. Acto seguido recibimos una pizarrita personal con su respectivo aditamento para hacer los primeros trazos de nuestro aprendizaje. En el segundo día de clases, la abusiva presencia de “Wiscu” Jushti                  –con el puño ya loqueado en labores agrícolas- sin móvil de por medio, nos hacía llegar golpes en los intercostales que nos quitaban el resuello, este “bullying” hizo nuestra resistencia de volver a clases, pero fue tan fuerte la contundencia de un correazo de papá, que hizo amainar nuestra rebeldía.

EVANGELISTAS.- El compadre Manuel Rincón, era un lugareño de mediana estatura, siempre encasquetado en un sombrero de paño negro, tenía una acogedora casa en el extramuro del pueblo, era una persona hospitalaria, siempre presto en salir en ayuda del prójimo y como es de suponer era fiel devoto de nuestra “Mama Ashu”, por tanto cercano colaborador del cura. Pero en una ocasión alborotó el sosiego de la beatas, cuando este feligrés alojó en su casa a un grupo de evangelistas y luego en el colmo de la desfachatez los presentó en el quiosco, para que estos seguidores de Jehová, con sus cánticos y proclamas buscaran captar adeptos a su fe, no se duda que este compadrito ganaba indulgencias por angas y mangas.

EL CADETE.- Como suele ocurrir en todo pueblo pequeño, nuestra vida giraba entrelazada con la familia, paisanos y vecinos; en una ocasión el Pasaje Olaya se conmocionó con el arribo de Diómedes –Cadete de la Benemérita Guardia Civil- de tal forma que nuestro pasaje se atiborró de curiosos; Doña María y sus medio hermanos del visitante, no se cansaban de celebrar este acontecimiento; por cierto, se trataba de un joven bien plantado, que en su uniforme relucía su capa de paño color azul en el anverso y rojo en el reverso. En Misa del domingo, todos los feligreses fijaron sus miradas en este ilustre paisano –que pronto sería jefe de los “Huairuros”  -causando la incomodidad del cura Rodríguez, quien remató su sermón tratando el tema de la vanidad.

EL PRESTIDIGITADOR.- No sabemos en qué momento y cómo llegó con los arrieros; el ventrílocuo y prestidigitador Escalante, una persona de rasgos físicos poco comunes entre nosotros; llegó acompañado de Charmot, para que quede claro, éste no era un ser viviente, sino un muñeco cachetón, que nos hacía llegar la alegría con sus hilarantes chascarros salpicados de chismes. Otro acápite merecen los números de prestidigitación de Escalante, que con su consabido “Ajalay Majalay” hacía aparecer y desaparecer objetos. Pero el tiempo siguió su curso, en cada viaje la sonrosada tez de Charmot se fue desaliñando en cada viaje a nuestras alturas andinas.

El Prestidigitador y Ventrílocuo


           Fuente: acuarela de Lorena Bonillo


… llegó acompañado de “Charmot” que no era un ser viviente sino un muñeco cachetón…

VICOSINOS.-  En las vísperas de la fiesta grande de “Mama Ashu” trasmontando las tortuosas cumbres del Portachuelo, aparecían los vicosinos en nuestra plaza, cholas frescas y redondas “con sus polleras soltando carcajadas de colores” y recios cholos de poncho listado, esos “urpos” sin fondo de postín; eran los vicosinos que llegaban a rendirle pleitesía a nuestra tierna patrona, llegaban con su “sargento” estrafalario danzante, ataviado de una gastada levita negra tachonada de “oropeles” que danzaba entonado con las notas de una flauta, flauta que al morir la segunda tarde taurina, desmenuzaba desgarradoras notas de despedida, que ensombrecía el ánimo de la gente y así se iban los vicosinos, ahítos de chicha y comilona anunciando su retorno a nuestra “Marca Fiesta”; pero llegó el día que no regresaron más; dicen que porque una misión de Antropólogos de la Universidad de Cornell de EE. UU llegados a esa comunidad indígena, hizo que se corten esos lazos de amistad que nos ligaban desde tiempos inmemoriales.
Llegada de los Vicosinos
en las Vísperas de “Mama Ashu”




            Bueno, como epílogo de estas narraciones, les decimos que muchos caminos llanos y otros llenos de abrojos habíamos recorrido y en este andar hace algún tiempo, recalábamos en Ancón para la festividad de “Mama Ashu”. Como algunas imágenes dejan huella en uno, a pesar de los largos años transcurridos y usar gafas oscuras para proteger su ojo malogrado, reconocimos a “Wiscu” Jushti y como una forma de refrescar la memoria, le mencionamos de sus bravuconerías en la Escuelita Fiscal y éste muy suelto de huesos –ante la estupefacción de los presentes- nos lanzó la lapidaria sentencia: “Oye she, hoy también te puedo sacar la chochoca”.
            ¡Pobre paisano! para él el tiempo se había congelado, porque seguía siendo el mismo camorrista de “Ranra calle”.


lunes, 4 de agosto de 2014

RECUERDO DE ALGO QUE NO CONOZCO


Por Manuel Cunza Garcia
Gracias al empeño de Misael Noriega( Mishanco) , un gran señor, además un gran amigo, quien hizo que conociera a Rodolfo López, con quien viaje a conocer esa tierra andina, el de mis primeros pasos descalzos , han pasado tantos larguísimos años, durante los cuales, mi tierra –CHACAS- a sufrido un cambio difícil de creer. Por ello, ir a CHACAS, es ir a conocer de nuevo un pueblo ya con pantalones largos, ya poco generoso, dueño de su propio destino. Son las 6.30 de la mañana del día 19 de mayo, Rodolfo, pone las llaves de contacto y pisa el acelerador y arranca a conocer mi pueblo del que tenia el recuerdo. Iniciamos una amena charla que nos llevó, hasta cerca Paramonga, donde un obligado desayuno que es el deseado caldo de gallina, para luego, raudo partir hacia nuestro destino; nos dan las tres de la tarde en Carhuaz, degustando el apetecible helados de lúcuma, lo que nos sirve de refuerzo, al iniciar la cuesta de Shilla, que es motivo de otra forma de conversación, que trata de explicar el por que de esa interrupción para nuestra carretera.
            Un choclito y un pedazo de queso, al ingresar a la quebrada ULTA que es un lugar bien cuidado, incluso para las necesidades fisiológicas. Lo que sigue, es el serpentear de una vía asfaltada, trepando incontenible a la cima de lo que llamamos: Punta Olímpica. Rodolfo, mi compañero de aventura , ataviado tan solo con una camisa de manga corta, a un poco mas de 4,890 Msnm, entonces creí que en Chacas, hasta los hombres  han cambiado hasta la fuerza y calor corporal , para desafiar a la naturaleza. Esto me hizo sentir de nuevo pequeño, porque sin conocerlo es sencillamente increíble. Disimule mi rostro compungido, y algunas gruesas gotas rodaban por mi mejillas; no por algo triste, sino por lo grande que son los chacasinos, para cambiar el rostro de un pueblo, que ayer no mas era envidiable.
            Rodolfo, mi compañero, martillaba mi mente y mi silencio, preguntándome: quien podía imaginarse todo esto, en tiempos actuales; la pregunta sin respuesta se repetía a cada instante, que significaba como subir y bajar los andes vecinos. Recordé a muchos hombres y mujeres que intentaron esa tarea, con solo la idea de una trocha que haría fatigable, pero posible llegar a CHACAS con el traquetear de un vehículo cualquiera. Con sol en la cumbre, en ambos LADOS DEL TUNEL, captando unas fotos para el recuerdo hacen nuevamente mojarse mis mejillas, ya no por conocer el túnel, sino por si se repetirá otro día de felicidad, quizá el lejano mundo del más allá lo impida. Pero ya habíamos llegado a CHACAS, siendo las seis y 35 de la tarde, cuando el sol era aun dueño de la inmensa plaza y los rojizos tejados de las pueblerinas casonas.
            Ese día tan esperado, con los pies sobre una calle empedrada; ahora si, con zapatos. Rodolfo me deja en la puerta de un lujoso Hostal ASUNCION de propiedad de mi compañero de promoción de la querida escuela primaria 346. Es Zelinda, esposa de chamico (así lo llamábamos a Zamuel Zaragoza Portella) y mi vecina en tiempos ya idos, como dice el profesor Manuel Roca, en la calle que burlonamente lo llamaban WAYWASH CUESTA. Primero un duchazo , como nunca lo había hecho en CHACAS, me hace sentir tan grande , a la vez tan pequeño, recordando el poso de aguas turbias en el que nos bañábamos, cuyo dueño Sadoc Amez, a veces nos cobraba algunos centavos , por eso, en ese lugar cuyo nombre ya no recuerdo; luego de un baño reparador , soy presa de una pesadas frazadas, sin percatarme que mi habitación contaba con un aparato de televisión , lo que me dice: que en CHACAS ahora no existe nada que podamos envidiar a las mejores ciudades, por eso me dije a mi mismo, que no conocía CHACAS que casi AYERNOMAS, hace 30 años deje , sin imaginarme , lo grande , lo bello y generoso que es, con su progreso que un sacerdote foráneo lo entrego.
            Como es mi costumbre, dejo las sabanas y fracasadas a las cinco de la mañana, sin antes mover las cortinas de la ventana, queriendo ver a algún orgulloso chacasino, cruzar la extensa plaza, caminando a la chacra, o tal vez a un centro laboral, pero lo que vi fueron carros, en las empedradas  calles circundantes a la PLAZA y uno que otro parroquiano. El alba se acerca, las campanas de la iglesia, lanzan al viento su tañir, llamando al rezo del alba, con la plegaria a Mama Ashu , por el día llevadero para los Chacasinos. 8 de la mañana, Zelinda impone una ordenanza que debo cumplir; en su comedor privado, donde espera una taza de un verdadero café con leche; unas gordas roscas; apetecibles panes; una porción del riquísimo queso de fabricación cacera, que solo chamico y su familia lo disfrutan. Como cuando antaño  despachaba en la tienda de su Sr. Padre don Daniel Zaragoza, chamico es siempre generoso y como tal, ordena que se me repita, algo de lo que casi ha desaparecido del suculento desayuno, lo que también había olvidado, lo acogedor que son las familias chacasinas.
            Para seguir el hilo de nuestra conversación pos desayuno, le cuento a chamico, yerno de doña Chawita, mi vecina en Waywash cuesta, que en nuestro CHACAS soy un desconocido ,ya no hay nadie a quien conozca, ni quien me conozca , analizamos ,a nuestro particular modo, la composición poblacional del área urbana y “ descubrimos” que todos los del pueblo son nuevos, los niños que fueron, son hoy propietarios de los bienes que quedan en el perímetro de la plaza, eso si, que ya no esta ese viejo ciprés, techo de muchos aventureros que , cada 15 de agosto, no solo hacían su tienda, sino también su lecho de cuitas de fiesta grande. Terminada la tarea nutricional, salir a cruzar la extensa plaza, rumbo a la refaccionada iglesia, para presentar el saludo de rigor, a la patrono de todos- Nuestra Mama Ashu.
            Terminado la tarea religiosa, Salí de la iglesia en  busca de Rodolfo mi generoso compañero, a quien le pedí la molestia de ser un pasajero del retorno hacia Lima, donde estaba anclado, junto a mis hermanos de mucho más edad que yo. Teniendo la aceptación de Rodolfo, busque hacer algo ese día y se me ilumino mi ya antigua mente, enrumbe hacia el gran Colegio Amauta Atusparia , en busca de alguien de mente clara, para seguir la charla que inicie con chamico. Opte por el pretexto de hurgar algo en la biblioteca atusparina, atendido por un gentil maestro, creo que debo decir profesor verdad? Soy o sigo siendo ignorante en la materia; creo que habrá alguna diferencia entre ambos vocablos. Pregunte por el Sr. Director, tratando de hablar con propiedad, en la casa del saber; me respondieron que el Sr. Director se encontraba fuera del colegio, realizando gestiones para llevar cabo los juegos deportivos de la provincia .
            El resto del día me sirvió para hacer algunas gestiones en las oficinas del municipio provincial, cumpliendo órdenes de las delicadas empleadas; una y otra vez y en uno y otro sitio, para lo mismo y al Sr. Alcalde no se le encuentra por ninguna parte. Como ya es hora del puntual ritual del comedor. Esta vez, es chamico quien “ordena” Para ocupar el amplio comedor familiar, donde esperaban manjares que nadie, ni siguiera un diabético como yo, puede negarse. Nuevamente, la ineludible conversación sobre nuestro 346 , del que somos al parecer , los únicos sobrevivientes; hablamos de nuestras costumbres alimenticias , de nuestras costumbres estudiantiles; y demás cosas que nuevamente me recuerdan que chacas no es el que conocí en 1935, como alguien lo dijo, que después de nacer en San Luis, tierra de santa madre, llegue a Chacas, o cuando en 1950 deje  mi CHACAS , para emigrar hacia allá , a donde todos salíamos – Huaraz y Lima , en mi caso, al Colegio Nacional La Libertad de Huaraz , donde solo estudie dos años , de los mas duros, aunque no fui mal alumno en el glorioso 346 de CHACAS.
            Hasta aquí, mi vivencia de dos días maravillosos, conociendo mi tierra, del que tuve el recuerdo, pero no lo conocía. Esto tampoco es una respuesta a un generoso e inmerecido homenaje que un Sr. Director del Colegio me regala, realmente una pieza literaria de gran imaginación, sugiriendo como actores a quienes forman parte de la familia Waywash Cunza. El profesor Manuel Roca es pues dueño de una creación literaria costumbrista, que solo lo hace alguien que no oculta su amor por su suelo, que algunos hemos dejado porque luchamos en el tiempo, por la supervivencia familiar (primer gobierno de A. García). Dice Manuel Roca:” Hace poco , una tarde soleada en la plaza de CHACAS, tuve la ocasión de encontrarme con un viejo amigo que no lo conocía, sin embargo, tuve la certeza que nos unía , una vieja amistad, cultivando a través de la distancia y el tiempo, y sobre todo por el afán de querer a CHACAS, se trata de don M.C.G., un apasionado enamorado de CHACAS…..de sus ojos aguaitaban unas lagrimas reprimidas, cada vez que hablaba de CHACAS, de su historia y sus protagonistas. Cada vez que llevaba el vaso de cerveza a mi boca, ideaba y estimulaba mis ganas de recoger nuevamente el lápiz, para darle forma a esta historia que escuche ya algunos años. De modo tal que esta nota es un homenaje a mi querido amigo M.C.G... La historia creo yo es: COMO ESPANTAR UNA COMADREJA.
            Al margen de la generosa intención, repito que la nota es una creación literaria costumbrista e imaginativa de un profesor y como  tal debe recibirse, junto a las gracias a que estoy obligado. Todo esto, me recuerda a un Director de tiempos idos del 346, cuyo pico de oro, pintaba poéticamente a CHACAS, su campo (Camchas); sus bellas mujeres, así como sus bulliciosas fiestas pueblerinas: (Tincu Pampa, San Martin; Carnavales) ese Director, don GUSTAVO CONROY CHENDA, Galopaba siempre sobre sus floridos versos, y su blanco corcel, envidiado por quienes solía imitarlo, y jamás pudieron.
            En aquella seca conversación, tercia Rodolfo López, abundando en elogios a Manuel y a este su compañero de viaje; En la mente de los tres hablantes, flotaba algo que amenizaría la tertulia, y no se por que, ninguno dejaba salir de sub-consiente, algo esperado; hasta que por fin, alguien tomo valor y dijo: ¿podemos tomar una cerveza? Palabra que despertó nuestra conciencia etílica lo que sirve también para hacer interminable cualquier tema; Son las 5 de la tarde y estamos justo casi en la puerta de la tienda que fuera de don Prospero Roca, abuelo del Director del colegio. Con los efectos del licor, la conversación ya no es solo anecdótico, se torna serio y comprometedor, quizá por el licor el “debate” parece que quisiera cambiar el mundo; era una discusión sana y alturada, sobre las posiciones casi antagónicas, privilegiado por la escucha paciente del otro, no hubo tiempo ni turno para hablar todo es tan fluido y respetuoso, como que deba ser la postura de un Director.
            Nos venció la noche y la Sra. Que expende el néctar de cebada se niega a seguir atendiendo. En esta larga y animada conversación de casi ocho horas, entendí de nuevo y con más claridad, lo gratísimo que es servir a CHACAS, aunque el impopular revanchismo asoma ya su mirada en forma de corrupción, en el gobierno de un pueblo generoso, que en algún momento dirá con contundencia: Basta Ya. El Sr. Director, acucioso observador, me descubrió algo que creía tener oculto, mi sensibilidad de viejo que se manifiesta con eso que llamamos lagrimas que mojan nuestras mejillas, cuando ya no es imposible la fuerza viva, al pueblo de mis primeros pasos descalzos, pienso no tener meritos para recibir homenajes, por solo ser mas  viejo; porque para mi la vejes no es merito. Acepto pues, con humildad y gratitud, a nombre de mi pequeña familia, el recuerdo del mote de WAYWASH CUNZA.

            Finalmente, llega el 22 de mayo, cuando Rodolfo “indolente”, estaciona su carro a las 4 de la tarde, es cuando el destino cruel, me empuja fuera del pueblo de mis primeras andanzas sin zapatos, para rectoral al lugar donde mi familia ha adoptado como Patria para separarme de chamco y Zelinda, es necesario un esfuerzo, casi sobrehumano, luego sentarme en lo que corresponde al copiloto en la camioneta de Rodolfo, para dejar nuevamente, ese nuevo CHACAS con toda su generosidad y algunos de su gente conocí, con la alegría de quien conoce a un hermano, o recién conoce un padre. Rodolfo arranca su 4x4 (palabra moderna), siendo las cuatro con quince minutos, sin darme tiempo de pensar , si algún día de los pocos que me quedan, será de nuevo la ocasión de conocer un nuevo CHACAS y sus cuatro barrios. La narración de mi feliz estadía en CHACAS, sea mi homenaje a los profesores del Amauta Atusparia en su 50 aniversario, En la persona de su director don Manuel Roca Falcón. Un nuevo apretón de manos, termina este feliz y triste momento de la despedida. Deseo sobre manera, cuando ya hayan transcurrido los años, alguien saque a luz lo hablado, que es extenso y más importante, como comprometedor.

miércoles, 18 de junio de 2014

WUAYWASHKUNA



Hace poco, en una tarde soleada en la Plaza de Chacas, tuve ocasión de encontrarme con un viejo amigo a quien no conocía; sin embargo, tenía la certeza que  nos unía una viaja amistad cultivada a través de la distancia y el tiempo, y sobre todo el afán de querer a Chacas. Se trata de don Manuel Cunza García, un apasionado enamorado de Chacas. Él visitaba  Chacas después de una prolongada ausencia, y de sus ojos aguaitaban unas lágrimas reprimidas cada vez que hablaba de Chacas, de su historia y sus protagonistas. Y cada vez, que yo llevaba el vaso de cerveza a mi boca ideaba y estimulaba mis ganas de recoger nuevamente el lápiz para darle forma  a esta historia que escuché ya algunos años. De modo tal que esta nota es un homenaje a mi querido amigo don Manuel Cunza García, un preclaro chacasino que ha decido retirarse a sus cuarteles de invierno allá en las frías tierras de Patterson.

Cuando las campanas empezaron a balancearse mientras tañían en las altas torres de la iglesia el conductor del bus Perú Andino  se afanaba  en estacionar el vehículo al costado del viejo ciprés, el más alto, que frondoso verdeaba a la vera de la plaza de Armas. La puerta del inmenso monstruo rodante se abrió con una parsimonia insólita para los curiosos que se reunieron formando un semicírculo al costado de él y de sus entrañas empezó a despedir a los somnolientos y desgreñados pasajeros que bajaban lerdos buscando al pariente que previamente había sido notificado vía telegrama para recogerlo y ayudar con la pesada carga de ropa y otros trastos.
Eran los días previos a la fiesta de agosto, fiesta grande en Chacas, en la que los chacasinos de toda laya y de todos los confines del mundo retornaban a la fría y por momentos desolada tierra que los viera nacer. Era una oportunidad para reencontrarse con el hermano, con el primo o el hijo que distante vivía por extravíos  del destino, que en el  fragor de la vida nos depara Dios. Llegaban los paisanos con el rostro empalidecido porque el  ausente sol en el cielo no había regalado sus rayos a la piel de aquellos en la lejana Lima de sueños y esperanzas. Llegaban algunos un dejo y léxico  transfigurado e ininteligible, producto de sus  andanzas en tierras extrañas, para nuestra pobre imaginación de pueblerinos. Como la de aquella joven que bajando del ómnibus  con la maleta sobre los hombros frente a un tropezón exclamó: “ Ay, casi me torso la pie”.
                Esa tarde el joven albañil  Rolando subía por medio de la plaza con destino a  la “Carretera” con un badilejo y una vieja lata entre las manos para probablemente emperifollar  con yeso alguna antigua casa frente a la inminencia de alguna visita familiar. Curioso como siempre no puede evitar la tentación de escrutar  con una mirada furtiva a quienes bajaban del bus. Justo en ese instante que atisbó por entre la cabeza reunida de la gente pudo ver que  bajaban por la estrecha puerta del bus dos personas que rayaban entre la juventud y la adultez. Inmediatamente el ladino albañil reconoció ataviados con elegantes ternos, a los hermanos Cunza, más conocidos como los Wuaywash que antiguamente vivían justo por la ruta por donde él iba. Se retiró estratégicamente antes de ser visto por los hermanos y continuó con su camino hacia la “Carretera”.
                Justo cuando don Rolando, el joven albañil, pasaba por la altura de la casa de los hermanos Waywash que acaban de arribar;  vio a la vecina de ellos, doña Chawita, que barría ágil la calle para posteriormente tender el trigo para el pan en una vieja jerga (manta de bayeta). Habían los astros preparado la circunstancia precisa y oportuna para prepararle la más cordial bienvenida a los hermanos Cunza.
                “Buenas tardes doña Chawi, tantantzickpacu  triguta majacaramunki”; expresó don Rolando a modo de saludo dirigiéndose a la vieja señora. “Aucha ari, imatara sino micumushwan fiesta kinraycho”. “Cushicomi doña Chawi.  Au doña Chawi naga pasar ishcay pogusha washwuashcunata wajikiman yancojta rikaro, jacayquicunatata goskatziamunman”. “Huajau tzaita nicallamaytzu, canan oram latanhuan asiaj wuayshacunataga mantzacatzimusha”. E inmediatamente ingresó a su casa hurgó entre los trastos viejos, encontrando una oxidada lata de envase de manteca salió a la calle con la finalidad de espantar a las comadrejas que según el albañil habían ingresado a su casa. Empezó a golpearlas con un mazo generando un alboroto por toda la vecindad. Mientras por la bocacalle que daba al barrio la “carretera” los hermanos Cunza ingresaba con sus pesadas maletas al compás de los golpes de la lata que doña Chawi, su vecina, golpeaba a modo de sorpresiva y entusiasta bienvenida preparada por el ladino albañil.   
En Chacas y en otras zonas de la sierra había la costumbre espantar a la comadreja, (wuaywash), mamífero carnívor,  una plaga para los cuyes, golpeando latas y otros objetos que generaban mucho ruido.
*“Buenas tardes Doña Chawi, tantantzickpacu  triguta majacaramunki” – Buenas Tardes señora Chawita, está haciendo secar

trigo para nuestro pan?
**“Aucha ari, imatara sino micumushwan fiesta kinraycho”.- Siu pues, si no que comeriamos en tiempos de la fiesta.
***“Cushicomi doña Chawi, au doña Chawi naga pasar ishcay pofgusha washwashcunata wajikiman yancujta ricaron jacayquicunata goskatziamunman”.  - Me alegro señora, aproposito hace poco he visto entrar a su casa a dos comadrejas grades no se vayan a comer sus cuyes.
****“Huajau tzaita nicallamaytzu, canan oram latanwan wuayshacunataga mantzacatzimusha”. - Uy, eso ni me dig,  ahora mismo las espanto a esas malditas comadrejas.

sábado, 4 de enero de 2014

PENSANDO EN LAS BODAS DE ORO DEL COLEGIO "AMAUTA ATUSPARIA".


En agosto del año 2012 durante el almuerzo de confraternidad del aniversario del colegio conversando con Antonino Zaragoza  sobre el parque recreativo infantil que había instalado Lorgio Arellán en la periferia de la cooperativa artesanal don Bosco y la experiencia de construcción de la esquinas  de Camchas y Alameda de la Plaza de Armas de Chacas que fueron  financiados por Don Cornelio Aguirre Arteaga y Julio Noriega respectivamente y ejecutadas por una comisión de pobladores surgió la siguiente idea: ¿Por qué no puede el colegio “Amauta Atusparia” en el marco de las celebraciones de sus Bodas de Oro obsequiar a través de su exalumnos algunas obras que estén orientadas a recuperar algunos lugares de atractivo turístico de nuestro pueblo.
Los lugares que hemos visto que podrían recuperarse son “Hurahuanca”, “San Juan Cruz”, “Jirca”, “Pisrushtu” y “Ramos Jirca”. Existen ya unas ideas planteadas por el arquitecto italiano Angelo que serán replanteadas por el arquitecto Mirko que ha trabajado el proyecto de la iglesia de Yanama y por otra arquitecta  de mucho prestigios que esta por Chacas (ambos italianos).
La idea fundamentalmente está orientada a recuperar uno de los formas de trabajo que se implementó en el colegio en sus épocas aurorales: la participación y cooperación comunal en el desarrollo de nuestro pueblo. Las ideas complementarias son la recuperación atractivos tradicionales que fortalecen nuestra identidad chacasina y finalmente  demostrar que con buen gusto, con  poco dinero y la participación ciudadana se puede hacer obra cívica para el desarrollo del turismo.
Existentes ya algunos compromisos de contribución para el financiamiento de estos pequeños proyectos, como el de Antonino Zaragoza  y esperamos que cuando tengamos los proyectos terminados, que calculamos estarán listos a inicios de marzo, podamos exponerlos en distintos foros para que puedan alcanzar sugerencias, críticas y lo más importante: encontrar la posibilidad de contribuir en su financiamiento.  Un regalo del Colegio “Amauta Atusparia” al pueblo de Chacas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

CHACAS DESPUÉS DE 30 AÑOS, BUSCANDO UN ALCALDE

Van a cumplirse 30 años de creación política de nuestra provincia, llamada Asunción en honor a nuestra “Mama Ashu”, patrona de Chacas. Fue una proeza para un pueblo pequeño, que  gracias a los denodados esfuerzos de sus ciudadanos, se convirtiera en provincia.  Sin embargo, el tiempo trascurrido permite observar que esa categoría lograda no necesariamente ha servido para desarrollarnos armónicamente y mucho menos de manera sostenida ni sostenible.
Es precisamente esta coyuntura a la que asistimos al soportar  una las más pésimas gestiones ediles, con evidentes signos de mediocridad e ineptitud  es que nos animan a afirmar que  el gran esfuerzo de nuestro ancestros está siendo vilmente mancillada por una ejercicio de una gestión edil necia y  desprovista de propósitos de progreso. Me pregunto ¿ dónde están los ofrecimientos de desayuno andino para todos los estudiantes de la provincia, el acuicultura en jaulas flotantes en las lagunas, donde los cabildos trimestrales para informar al pueblo el  buen gasto público?. Aparentemente todo eso ha sido reemplazado por las chocolatadas de navidad y por las dádivas directas, es decir la política de la mercantilización del voto.
Todo momento crítico es una oportunidad para revertir el statu quo (estado actual de las cosas) y espero que este revés de la ilusión genere un momento de cavilación que nos permita a todos los chacasinos elegir a un  alcalde, porque ahora no tenemos*.  Que este tiempo perdido en el que no sabemos en qué se ha gastado el dinero público o no sabemos por qué se ha guardado tanto dinero habiendo tantas necesidades que atender nos permita elegir a un alcalde que tenga la virtud de la transparencia y la eficacia.
Tenemos 30 años de vida política como provincia y ningún alcalde  ha sabido ni podido concretar un proyecto de desarrollo provincial, no sabemos a dónde vamos, ni cuáles son nuestras metas como sociedad, ni siquiera cuáles son los baluartes sobre los cuales construir sosteniblemente  nuestra identidad.
Después de 30 años de vida política como provincia, la ineficiencia e ineptitud es un  deplorable homenaje que le ofrecemos a Chacas, a los chacasinos y a esos grandes hombres que forjaron ese  caro anhelo de nuestros ancestros, ¡ser provincia!.
A pesar de todo, tenemos a la Parroquia de Chacas que ha contribuido tanto a favor de Chacas y al Gobierno Regional que ha construido la hermosa carretera Carhuaz-Chacas-San Luis.
Con el deseo que las cosas cambien para bien -porque no hay no mal dure mil años ni cuerpo que lo resista- , que Chacas no pierda la esencia de su ser y que en el futuro sepamos elegir bien; les deseo   ¡FELIZ ANIVERSARIO HERMANOS CHACASINOS, ASUNCENOS!.

*Digo que no hay alcalde porque no se evidencia su existencia, no porque desconozca su autoridad.

lunes, 25 de noviembre de 2013

MARADONA, DELMAR Y LA EFEDRINA

Selección del Colegio Amauta Atusparia. COPA CÓNDOR DE CHAVIN. Parados: Lucho Flores, Máximo Conroy, Edmundo Egusquiza, Hugo Negreiros, Lizandro Falcón, Victor Flores. Sentados: Roger Amez, Víctor Carbajal, Edic Amez, Delmar Conroy y Daniel Vega


“Atornillado frente a la pantalla del televisor y amenizando el espectáculo con abundantes tragos de cerveza, cubalibres o whisky, se desgañita, congestiona, aúlla, gesticula o deprime con las victorias o fracasos de sus ídolos, como corresponde al hincha antonomásico. Razones sobradas, señor mío, para que yo confirme mis peores sospechas sobre el mundo en que vivimos y lo tenga a usted por un descerebrado, cacaseno y subnormal.”
 Mario Vargas Llosa de Cuadernos de don Rigoberto

Cuando en el mes de agosto en un escenario caprichoso  como es la actuación central de aniversario del Colegio  Atusparia el profesor Mishanko me entregó la foto que precede a la presente nota se me ocurrió que había llegado el momento oportuno de hilvanar esta historia que ha estado desde ese día en el tintero, hasta hoy un día melancólico.
La plaza de Chacas por mucho tiempo fue escenario de los más enconados partidos de futbol de los que tenía el privilegio de observar desde el verde y apolillado zaguán de mi casa. Los arcos del estadio improvisado estaban orientados hacia el este y el oeste, lo que  a veces provocaban que la pelota resultara haciendo añicos algunas botellas encaramadas en la estantería de alguna tienda de alrededor de la plaza. Las victimas más continuas producto de esa alineación  especial de los arcos eran mi abuelo Santos y  mi tía Rebeca pues las puertas de sus respectivas tiendas coincidían con el ángulo perfecto para achuntarle un chuñazo al esférico que a veces terminaba entre las botellas de pisco Sol de Ica. Incluso un día cuando mi abuelo reclinado a la pared sobre una silla leía algún diario que con mucho apremio había recibido desde la ciudad de Lima recibió un furibundo pelotazo en los lentes, los que volaron por los aires haciendo piruetas antes de estrellarse en la áspera arista de una piedra. El autor del artero “shoot”, su futuro yerno Venshi, tuvo que hacer componer luego los monóculos de don Santos su futuro suegro.
Como todo fluye, como diría Heráclito, nuestra vieja plaza dejo de ser estadio plegable para ceder el paso al coloso de Huaychopampa  que con el tractor que unió la carretera San Luis- Chacas terminó de ser construido en los predios de los Falcón y bajo la vigilante mirada de la Tía Maura que con garrote en mano vigiló hasta de noche para que no tocaran ni un centímetro de su chacra más allá de los linderos de la venta.  
El estadio de Huaychopampa sería entonces  el nuevo escenario de los más disputados partidos de fútbol entre Chacas y Macuash equipos clásicos de nuestra lejana reminiscencia. Recuerdo que mientras se desarrollaban los partidos, sentado hacia el norte en una piedra el tío Mario alentaba al equipo de sus amores, Macuash; sin dejar, claro está, de hostigar a su hermano Florencio, hincha de Chacas, con el epíteto de Huaychooo; mientras este, desde su trinchera sur  inmediatamente replicaba: “Calla Shuuuuupllu”.
Y así pasó el tiempo y nos trajo la televisión y el Mundial USA 94. Maradona la estrella mundial de todos los tiempo metería a Inglaterra el memorable gol luego del cual fue directo a la cámara en estado de éxtasis como burlándose de los gringos que nos habían ganado la guerra de las Malvinas; pero, que en el futbol nunca nos ganarían. Sin embnargo cual sería nuestra desdicha que luego de la resaca del triunfo enterarnos que el grandioso Maradona se había dopado, drogado con una sustancia con nombre de profesora de química, Efedrina, por lo cual fue expulsado del torneo y enviado a Argentina.   Decían los noticieros que era una sustancia  que se encontraba en el compuesto Formula 44  de uso habitual  como broncodilatador.
Sucede que luego del Mundial empezó en nuestra localidad el campeonato “Copa Yanamayo” que era un torneo de fútbol entre las representativos de las provincias cuyas ríos son afluentes del Yanamayo: Pomabamba, Piscobamba, San Luis y Asunción. El equipo de Chacas estaba capitaneado por Delmar, y otras estrellas en indiscutible declive como Mundo, Shalluco, entre otras viejas glorias. Delmar, que en sus tiempos mozos había demostrado una constitución y vivacidad  asombrosa ahora padecía los efectos del tiempo y el deterioro físico. Otro que demostraba desgate y cansancio físico en cada partido era Tomaco; pero, en este caso siendo más joven que Delmar, obviamente otros eran los factores como entenderá el público espectador.
El encuentro estelar se desarrollaría el domingo. Era la final entre  Chacas y Pomabamba y nuestras dos estrellas (Delmar y Tomaco)  estaban exhaustas, ¿qué podíamos hacer?. Entonces a alguien se le activó el ingeniero. “Oye por qué no les damos formula 44, no dicen que tiene efedrina…”. Claro, teníamos que garantizar un buen desempeño si queríamos ganar. Entonces en la tienda del tío Estenio compramos dos frascos de Fórmula 44 los que los trasvasamos a unas botellitas de Coca Cola. Antes del partido les hicimos beber la mita del contenido  a cada una de nuestras estrellas y luego sorbo a sorbo en el entretiempo e increíblemente el despliegue físico de ambos fue espectacular aunque Delmar se lució mucho más anotando varios goles. Tomaco aunque correteo como un becerro cerril tuvo una participación ineficaz. Haciendo luego  el análisis del por qué de esa diferencia en el desempeño, nos dimos cuenta que ello había sucedido por que Delmar bebió la Formula 44 con expectorante y Tomaco la Formula 44 con silencium que lo silenció.

Fue una hazaña sin lugar a dudas y el trofeo ahora luce empolvado en la sala de sesiones del municipio cual cordero degollado colgado de una pita.

sábado, 2 de noviembre de 2013

NOS ESTAMOS QUEDANDO SOLOS

El tio Alejadro Bazan Pittman.


“Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa
 queda disminuida, como si fuera un promontorio, 
o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.”  
John Donne
Una noticia aciaga nos sorprendió en el cementerio, mientras conmemorábamos un año del fallecimiento de doña Vitalia Luna, la muerte del tío Alicho (Bazán). Inescrutable configuración de circunstancias que el destino se afana a veces en brindarnos.
Una palabra es -a veces- suficiente para definir a un hombre y en el caso del tío Alicho qué duda cabe que él término que lo define es “acomedido”* en toda la  extensión su significado. Siempre  lo recordaré como el gordito bonachón envuelto en un poncho habano que recorría cada grupo que se formaba en torno a la plaza y en el que encajaba mejor era entre los jóvenes  sin duda por su espíritu juguetón. Su hablar atropellado, su correa para la broma, su acuciosidad para el festejo y la colaboración eran un rastro indisoluble de su humanidad.
                Como olvidar sus monsergas, en su calidad de director de la escuela, cuando alumnos allá en la escuela junto a la iglesia, en la que cada mañana nos instaba a todos a bañarnos en las aguas “calentitas de Hurahuanca”, que “un pantalón parchado pero limpio es más digno que un traje sin parches pero sucio”. Como olvidar su bonhomía y complicidad con sus pupilos, que tenía por legiones, para ponerles el mote preciso.
                La imagen más nítida que fluye de mi memoria cada vez que escucho al Conjunto Musical Ancashino Atusparia  es aquella en la el tío Alicho, con su pañuelo blanco flameando y con una mano sobre la espalda, disfrutaba del huayno “Huarcinita” con su característico siseo y sonrisa a flor de piel, frente al imperturbable escrutinio de rostro ceñudo de sus tres hijos rubios que miraban desde el cuadro que colgada en la pared de la sala.  
                Como olvidar que, quien sabe por él llegue a aprender a disfrutar de la lectura, pues cada vez que compraba un  comic para sus hijos (mis primos) los leía también yo, convirtiéndome un lector pirata. Como olvidar de su biblioteca en la que estaban colocados en fila los seis tomos impolutos de las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma que me las fui devorando poquito a poco gracias a que me los fue prestando uno a uno.
                Jhon Donne decía: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Por ello cuando muere alguien muere una parte de nosotros. Por esa parte de nosotros que vivía en él es que ya no será posible la chacota entre el tío Alicho y ese otro gordo entrañable, Uruchi, en ninguna tarde de invierno. Pero el hombre no muere del todo y más aún cuando es bueno, pues su bondad se extiende más allá de la vida.
                Finalmente como un homenaje al tío ausente, a quien le gustaba tanto bromear, os contaré una anécdota del día de los muertos.
Sucede que un día como hoy, “día de los muertos”, Meche preparaba una serie de delicias y bocadillos recordando a su madre doña Virginia fallecida hace algunos años. En realidad se había preparado desde el día anterior amasando los panes, cortando el repollo y fileteando el tocino pensado homenajear el recuerdo de su madre a quien la parca se la había arrebatado.
Mientras su esposo, Jishu, a quien la suegra en vida había rebautizado con el grotesco mote de “Hornupa santun”** bebía unas cervezas con sus amigos en los arrabales del pueblo. La tarde avanzaba y el debate sobre la política local y las trapacerías del alcalde  se tornaba por momentos candente. Llegó un momentos en que Jishu vio el momento oportuno para escabullirse con el truco del baño. Con su caminar sinuoso que evidenciaba que había bebido más de la cuenta bajó por sobre el empedrado descuidado que terminaba en unos profundos charcos frente a su casa, y llegó a su hogar e inmediatamente se sorprendió al ver la luz encendida del comedor, pues la noche estaba muy avanzada. Y más sorpresa aun le causó que Meche, quien sabía que cuando no llegaba a casa temprano estaba bebiendo, nunca le dejaba siquiera una sopa fría, ahora le había dejado sobre la mesa un buen plato de puchero con buen trozo de tocino y unos deliciosos panes alrededor. Sin perder tiempo le metió diente a tan exquisito majar que lo reanimó. Cuando de pronto de entre la cocina apareció Meche con un tazón conteniendo un dulce de duraznos entre las manos y en el rostro una furia contenida.  Jishu, que percibió la furia, pensó que era por su embriaguez; sin embargo, no cabía en su razonamiento tantas atenciones como el dulce de durazno. Solo cuando Meche pudo hacer estallar su furia para decir: “Oye so cojudo, te estas comiendo el “Tatzikuy”*** para mi mamá”, se dio cuenta que se había devorado el “puchero” de su suegra.

* Servicial, oficioso, obsequioso.
** En Chacas como en muchos lugares de la serranía hay la costumbre supersticiosa de hacer esculpir un rústico rostro sobre la puerta del horno, y se supone que es el rostro de quien uno odia o ama, es ese rostro al que denomina “Hornupa santun”.

*** “Tatzikuy”, merienda que se ofrece a los muertos en la noche del día  de los muertos (Primero de noviembre).