miércoles, 7 de septiembre de 2011

DE JOYERO A POETA

Plaza de Acochaca
En recuerdo de  la tía Elena Amez López, mujer generosa y hospitalaria.
Tras la tapia estaban los naranjos y limoneros que a pesar del muro  regaban su fragancia por el camino que los circundaba. No podríamos entrar, el muro era demasiado alto y sobre todo el miedo a que nos descubrieran robando  las jugosas naranjas nos detuvo de nuestro intento. Así que nos dirigimos al remanso  que en el frío río en esa tarde soleada, pensábamos, nos refrescaría.
Como oasis en el desierto,  cual aparición sorpresiva  ahí en medio del remanso bañabanse tres preciosas chiquillas que no entendían  su inocencia y protuberancias que recién se insinuaban detrás de unos trapos que por primera vez veíamos en el cuerpo de una mujer. El sonrojo se encendió en nuestros rostros y en el de ellas, sin embargo, más fue la emoción de ver por poco desnudas a las lindas nietas  de la dueña de la huerta que hace momentos pretendimos asaltar.
Tuma era como un “balneario” apartado del “puerto” de Acochaca. Un lugar paradisiaco lleno de huertos cuyos frutos con sus aromas y colores atractivos aguaitaban por sobre los muros como tentando a los viajeros a transgredir el séptimo mandamiento. Habían jugosas naranjas, fragantes limas, barrigones pacaes, y blandas paltas. Junto a los huertos en un  recodo del rio el agua calma invitaba también a los viajeros a darse un chapuzón en las soleadas tardes que a veces la equivocación del tiempo nos regalaba. Eran épocas de carnaval, entonces, relajados los temores y vergüenzas empezamos a jugar  arrojándonos agua lodosa de las riberas del río, o más precisamente a embadurnarnos entre sí tratando de no ser obscenos  en el contacto con  el ligero cuerpo de las chicas. Jugamos hasta muy entrada la tarde, retozando en el frígido río hasta que nuestros cuerpos entumecidos ya no resistían el agua mientras el sol se ocultaba por sobre el cerro dejándonos una vaga sensación de tristeza. 
Vestidos ya,  luego de una ligera ablución en el mismo río  en que nos habíamos embarrado nos disponíamos a retornar a Chacas; cuando una de las chiquillas nos invitó a coger los deliciosos frutos del huerto que las tapias nos habían prohibido ingresar. Sin premura, aun cuando la noche se avecinaba, empezamos a depositar las limas, naranjas y paltas por maduran en los morrales hechos de nuestras chompas, mientras la abuela complaciente observaba el virtual saqueo de su huerto. Si hubiéramos sabido que el camino más fácil al huerto era por el río y las chicas no hubiéramos perdido el tiempo intentando trepar las infranqueables tapias del huerto.
A partir de esos carnavales nuestra amistad con las chicas se aproximó y más precisamente el bicho del amor empezó a rondar y pronto a cosquillear nuestra piel. Luego, ya no sería el huerto el escenario de los juegos, sino la iglesia el escondite y el rezo el argumento perfecto para sufrir la vida junto a las chicas, y sobre todo una, quien para acallar las cuitas de mi desafortunado corazón me ponía una sortija “consuelo” cada noche en el anular izquierdo después del Ave María. Tanta era mi angustia que prácticamente me estaba convirtiendo en joyero porque me había hecho custodio de cuanta sortija me daba como rezo había y que tintineaban en mi bolsillo como proclamando mi desconsuelo. Pero el amor por ella era estacional y llegaba solo con los carnavales, pues  ella y sus primas  visitaban a su abuela del huerto y sus padres en Chacas solo en tiempos de vacaciones. Alborotando  almas y corazones partían nuevamente cuando el invierno estaba empezando a menguar. Y por ahí surgía el rumor de una carta encargada que estaba destinada a mí, en alguien que nunca llegaba a entregar y yo ensayando  contestaciones en forma de versos presurosamente hilvanados. Pasaba el invierno, pasaba la fiesta de agosto y de nuevo las sortijas y de nuevo las cartas que nunca llegaban y los versos que nadie leía.   

jueves, 25 de agosto de 2011

CHACAS FIESTA, GANANCIAS Y PÉRDIDAS.

Chacas después de la fiesta

                Todo acto humano colectivo tiende a mutar sea este por influencias externas como la moda, el mercantilismo o por la influencia de los que migran de un lugar a otro. Es natural que así sea; sin embargo, la autenticidad y calidad genuina de la práctica de nuestras tradiciones es nuestro capital, nuestra fuente de originalidad que nos permitirá atraer turistas a nuestro querido Chacas. Dentro de esa lógica de pensamiento quiero hacer una especie de balance de las ganancias y pérdidas de nuestra  fiesta patronal.

                Lo que ha ganado nuestra fiesta es en concurrencia tanto de visitantes estrictamente chacasinos como de otros amigos que por parentesco o amistad se han hecho adictos a la fiesta de “Mama Ashu” y otros pocos  por devoción. Y me parece bien porque esto genera ingresos económicos y ejerce un efecto espiral para el crecimiento del turismo.
                Otro aspecto en el que ganado nuestra fiesta es trascendencia esto gracias a la difusión a través de los medios tecnológicos y en parte a lo referido anteriormente; y obviamente a las facilidades de trasporte que en los últimos años se han mejorado y será mucho más accesible aun con la nueva vía asfaltada.
                Sin duda lo que venimos perdiendo tal vez sea más de lo que hemos ganado y eso realmente debe convocar en todos chacasinos, visitantes, autoridades un proceso de reflexión y rectificación.

                Hemos perdido en el orden. Desde la práctica misma de las festividades. Recuerdo que la fiesta siempre se festejó teniendo como marco el Rompe Calle, La víspera del día central, en día central, aniversario del colegio, la carrera a las cintas y las dos corridas de toros. Y todos estos días se festejaban teniendo en cuenta la participación de todos los niños, adultos, ancianos, cuidando el aspecto de la moral, la tranquilidad y sobre todo el recogimiento. Sin embargo se vienen introduciendo aun serie de elementos aun cuando podrían ser admisibles como efecto de la influencia de los nuevos chacasinos, por su connotación desbordante en el tiempo, el ruido y sobre todo porque desnaturalizan una festividad religiosa necesitan una regulación.
                No me parece justo ni ético que con el argumento de celebrar una fiesta religiosa patronal se exponga a los niños, incluso los adultos,  a una suerte liberalismo a ultranza donde sinónimo de diversión y devoción son la misma cosa y cualquier cosa. Creo que todos de alguna forma nos hemos excedido con creces para vivir la fiesta con “intensidad”, pero creo que, ahora con la cabeza serena debemos poner límites a ciertos desenfrenos en bien de nuestra tan cacareada tradición.
                Si modernidad significa  que un truhán le ponga la cinta robada del cordel al cuello del caballo (cinta que fue regalada con cariño al capitán por una linda chica) me quedo con la tradición. Si innovación significa que un  sujeto venga a fomentar un griterío descomunal  como un macho cabrío pretendiendo cantar hasta la madrugada sin dejar dormir a los verdaderos devotos de “Mama Ashu” me quedo con la Banda hasta una hora razonable. Si quiero gozar hasta el extremo busco que mi gozo no afecte la tranquilidad de los otros.   Chacas este año, como sugiere Raúl Reyes en un comentario a través del Facebook mas parecía un chichodromo que un fiesta a “Mama Ashu”.
               
               
               

miércoles, 24 de agosto de 2011

UNA BOTELLA DE RON EN TAYANCOCHA





Quien ama, sufre; quien sufre, lucha; quien lucha, vence.

Las secuelas de la fiesta pueden manifestarse de diversos modos tal vez con un insomnio, sueños alterados por sacudidas esporádicas (lo que en quechua llamamos “utukyay”), nostalgia por alguien,  por la lejana tierra o la Virgen “Mama Ashu”; a quienes ahora se invoca en Facebook. En tiempos idos se sufría e invocaba en secreto en una especie de comunión con el silencio y la discreción que son atributos de Dios.
Sucede, como siempre después de la fiesta, que estábamos intoxicados de alcohol, ruido y desorden y como una forma de desintoxicación cinco casi amigos planeamos desestresarnos producto del desenfreno de la fiesta. Todos residentes en Lima, excepto yo, alquilaron sus caballitos cada uno más mostrenco que el otro, pero igual  nos conducirían a los altas quebradas de Tayancocha. Cada uno llevaba  sus pertrechos en alforjas y en ellas habían viandas desde un jamón hasta una bolsitas de cancha salada; pero, eso sí estaba  prohibido cualquier tipo de licor. Claro después de tanta borrachera mostrarle algo de licor a un resaqueado de una semana de borrachera era como mostrarle la soga al ahorcado.
Cual viajeros de tiempos remotos emprendimos el  viaje pretendidamente  purificador. No hay como después de un periodo intenso de prevaricación  que disfrutar de la naturaleza, de su paz, su quietud y tranquilidad. Sin cohetes estrepitosos, sin beodos inoportunos, sin el retumbar de los bombos y las latas de las orquesta y bandas que te revientan la paciencia, la vida se configura casi la perfección.
El primer trance que tuvimos que lidiar para llegar a la bella laguna a la que mi frágil memoria nos guiaba, fue cruzar un tramo pantanoso en el que el caballo de Arturo se enfangó casi hasta desaparecer. Solo la fuerza hercúlea de nuestro paquidérmico primo Tato pudo rescatar al pobre rocín que salió del fango como un asustadizo ratón del agua. Recuperados del susto reemprendimos el viaje con destino a la laguna azul. No habría pasado media hora cuando Maricela, experta en amansar blancas cumbres; pero, obviamente no toros, se adentró entre los matorrales para hacer pis. Inmediatamente una vaca con una inusual ligereza  se le acercó, hecho frente al cual Maricela con el pantalón a medio izar corrió despavorida exclamando: “Waca, waca,….” creyendo que la vaca venía con ganas de envestir. Solo era una esmirriada vaca que buscaba salada recordando tal vez las esporádicas visitas de su dueño. El siguiente episodio me tomó como protagonista; pues en un tramo escarpado de la ruta mi caballo se encabritó y cayó de espaldas sobre un pequeño cañón que la erosión de lluvia había formado, quedando atracado pataleando mientras yo aferrado a la montura  entre piso y el caballo pedía auxilio. Nuevamente Tato en esta circunstancia fue el protagonista del salvataje.
Más arriba, como no conocíamos el camino, nos introdujimos por una senda regada de matorrales y quenuales medianos que a duras penas, agachados sobre los brutos  y rasando las ramas pudimos seguir la ruta. En ese  apuro es que la casaca de Arturo se enganchó probablemente de una zarzamora y prácticamente se desplumó expulsando por los aires las plumas de ganso de su casaca amarilla pareciendo un alboroto de gallinero.
Pasado el incidente, la laguna que mi memoria recordaba haber visto en el lugar al que llegamos no estaba. Ensayé varias explicaciones a los viajeros; pero. no pudieron convencer de que no les estaba mintiendo. Como ya iba anocheciendo tuvimos que extender la carpa diseñada para dos personas e introducirnos los cinco para evitar el frio y mitigar el cansancio. Después de instalarnos e ingiriendo una frugal cena nos dispusimos a dormir en el estrecho cobertor cada uno dentro de su bolsa de dormir. Tato sacó de su mochila, como de una caja de Pandora, una botella de Ron Cartavio y nos invitó a compartirlo; invitación al que casi al unísono nos negamos. A tanta insistencia negada se tragó sorbo a sorbo íntegramente el ron. No se imaginan lo grotesco que resulto dicha aventura de compartir con un ebrio (“umbriaco” para el gusto de amigo Uruchi) una carpa diseñada para dos y  evitar que éste fomente  un tocamiento  indebido a las damas que dormían el sueño de los justos.
Cuando amaneció, con un resaqueado a bordo, el día estaba peor que el ánimo de mala noche de todos nosotros; así que emprendimos el dulce retorno como dijera Julio César luego de derrotar al rey del Ponto: “Veni, vidi, vici”.

jueves, 4 de agosto de 2011

¡OLE, TORO!


Algunos piensan que el insulto es un argumento (claro, quién no tiene ideas insulta), que el infundio envuelto en el anonimato puede matar el valor que ellos no tienen, y que la sordidez de su espíritu puede llegar siquiera al piso, pues se equivocan, la mejor medicina para evitar esa esos espíritus malignos que rondan por ahí  como almas en pena, es la risa. Para quienes hablan agazapados en la penumbra de su rencor patológico aquí va una historia que tiene que  ver con la sinceridad de un niño, de quien deben aprender el concepto de sinceridad.
El niño emulando al padre montó el caballo y con cierto de aire de suficiencia empezó a taconear al pobre cuadrúpedo para ponerse a una distancia cercana de su progenitor. El padre con la confianza   que le daba su pretendido ejemplo de hombre de campo y domador iba sin voltear hacia su hijo, como sugiriéndole que debía afrontar las peripecias de jinete con su propio valor.    
Iban a traer el ganado de las altas punas luego de las lluvias de marzo para aprovechar los pastos después de la cosecha. El niño apenas salía de la primera infancia y tenía comprendido que debía aprender los rigores del campo y del manejo de ganado. Así que no tenía otra alternativa que seguir las pautas señaladas por el padre. Le faltaba recorrer sobre  el lomo del pobre jamelgo, al que tenía un cariño especial, unas cuatro horas hasta las alturas de Yurajyaku.  Tras del padre con su cabellera casi dorada iba emocionado de cabalgar, de ver el verde amarillo de los pastos que empezaban a secarse con el verano que se instalaba en después de las azules lluvias del invierno intenso. De ver al torito que el padre le había indicado que sería suyo. Apenas sus fuerzas podían soportar el lazo de cuero trenzado que el padre le había cruzado por el torso; pero, lo llevaba orgulloso de que la gente lo viera y sonriera a su paso.
El frío se fue intensificando cuando empezaron a trepar la zigzagueante cuesta hacia la puna mientras el sol radiante relumbraba en los lejanos picos de los cerros azulinos. El ganado iba apareciendo en el horizonte lo que acicateaba la emoción del pequeño jinete que en el lomo de la bestia iba deleitándose de su imaginación que se confundía con el campo.
Después de unas horas por fin llegaron a Yurajyaku. Desmontaron, acomodaron las cosas, aseguraron el fiambre que estaba compuesto de unas lonjas de jamón, unos panes, un tanto de cancha y botellón de chicha.  Luego se dirigieron a ubicar el ganado, el padre sabía el paraje de cada uno de ellos, aunque eran muchos, lograron ubicar a casi todos y darles la sal que era como un manjar que el ganado buscaba cuando veían un humano; así que, la tarea no fue muy dificil.
Lo difícil era ubicar al ganado arisco  que se encendía en los montes, como algunos de nuestros amigos,  para luego correr o envestir a traición. El padre sabedor de estas mañas de su ganado, los ubicaba con mucha cautela y a veces los laceaba para ir amansandolos; pero otras, las más de las veces, el ganado corría sin rumbo. Estaban en eso de ubicar un torito negro de genio renegado cuando de repente se les apareció otro toro, el barroso que embestía sin mirar a quien. El niño desesperado se escondió detrás de un leñoso quenual mientras gritaba a su padre que hiera lo mismo.  El padre no haría eso, pensaba que debía mostrar a su hijo el valor y la inteligencia para dominar al bruto, entonces reprendió  el temor del hijo. Mientras el padre cogía su lazo con la intensión de atrapar al maloso toro, el niño se desgañitaba de desesperación e impotencia frente al riesgo que corría el autor de su creación.
El toro irrumpió en el claro de entre el matorral que lo  cubría ligeramente y acometió contra el padre que rodó por el  pasto semiseco mordiendo el polvo de la derrota. El toro no contento  con eso arremetió nuevamente y nuevamente, mientras el niño con sus gritos de desesperación solo intentaba tratar de espantar al malévolo toro.
El toro cansado de revolcar al vencido laceador se alejó como quien entendiendo que había cometido una apostasía al envestir a su dueño. El niño vuelto a la tranquilidad y el silencio, como diciéndole a su padre, entre sí, pero en voz alta, solo acertó a expresar: “Toma mierda”

domingo, 17 de julio de 2011

ENCIERRO DE SAN SEBASTIÁN


En Semana Santa estuve por Tarma, la tierra del dictador Odría,  porque me dijeron que la celebración de Semana Santa era muy bonita, y en efecto Tarma es lugar muy bonito y sus festividades religiosas muy concurridas. Aun cuando no estuve toda la Semana Santa puedo decir que Chacas con la difusión adecuada tendría más acogida para los turistas que Tarma, teniendo en cuenta su diversidad, colorido y devoción, aunque esto  último se esté perdiendo. Bueno, parado en la Plaza de Tarma, entre la muchedumbre que acompañaba la procesión, con mi vela en la mano me puse a recordar con espíritu de expiación  esto que a continuación les relato.
 Cuando las tres profesoras entraron al límpido hotel casi resbalaron en piso carmín lustrado hasta la extenuación. Eran jovencitas recién egresadas del instituto y empezaban sus labores en este pueblo aparentemente acogedor y esencialmente reverente de Dios. Al dirigirse al hotel notaron un movimiento inusual  de gente que iba y venía con un aire de afectación trasladando maderos hacia la iglesia; pero, no entraron en la cuenta que se estaba celebrado la Semana Santa. Así que, sin ningún temor ingresaron al hotel y encontraron a los flamantes amigos que habían conocido y algunos otros, entre ellos un gringo extranjero. Unas risas de nerviosismo fueron el preámbulo de una conversación condimentada por la chanza y  varias botellas de cerveza ofrecidas por el robusto anfitrión. Mientras  la tarde iba declinando, por la puerta celeste del hotel ingresaron varias docenas de cerveza encubiertas en una mochila de regulares dimensiones y las muchachas cada vez más parlanchinas iban camino al delirio.
Cuando uno de los anfitriones, el más el gordo, salió al baño vio en la vereda del frente  la cabeza de un toro recientemente decapitado y no se le ocurrió mejor idea que coger la cabeza y asustar a las profesoritas. Con la cabeza de toro entre las manos, entró en la impecable sala y en actitud de toro envestidor  empezó a corretear a las inocentes y preciosas  docentes. Las profesoras en un fingido estado de pánico correteaban delante del gordo toro mientras los otros se carcajeaban hasta más no poder. Cuando terminó el encierro taurino en el pequeño patio del hotel casi inmediatamente empezaron a tañer las viejas y rajadas campanas de la única torre de la iglesia. Eran la siete de la noche y empezaba la misa de la desclavación de Nuestro Señor Jesucristo. Mientras los acongojados acólitos de la Santa Misa oraban y mentalmente se flagelaban, en el hotel el colorado anfitrión recogía la cuota para el  Ron Cartavio porque las cervezas se habían acabado.
Más tarde y a lo lejos se escuchaban los canticos afligidos de los acompañantes de la procesión del Santo Sepulcro y las luces de las velas daban la impresión de crepúsculo en el horizonte. Mientras en la sala se mezclaba las dos botellas de supuesto ron con un botellón de Pepsi Cola. En los vasos ribeteados de dorados relampagueantes, el colorado vertió la mezcla de alcohol con Pepsi Cola y los distribuyó entre la impía feligresía del hotel. 
Cuando el alcohol en la botella con etiqueta de Ron Cartavio iba ingresando en el torrente sanguíneo,  en el cuerpo del gringo empezó Eros a despertar. Después de algunos minutos, mientras el zapateo de un huaynito festivo los distrajo, lo vieron dándole un candoroso beso a una de las profesoritas sin reparo por los presentes. El anfitrión herido en su amor propio intentó perpetrar una venganza fotográfica de aquella escena donde le notificaba que la profesora a la que le había echado ojo estaba en brazos extranjeros.  El gringo; aun cuando andaba distraído en tocar las cuerdas más sensibles de la fémina en forma de violonchelo, se dio cuenta, se estremeció de furia y casi estrangula al aprendiz de “paparazzi”.
El epilogo de esa reunión impía empezó  con la fuga de las profesoras mientras uno de los anfitriones desde una especie de pedestal arrojaba una mezcla hedionda de cerveza, alcohol y bocadillos. Al día siguiente, en este pueblo donde el chisme y el raje es un deporte provincial  la noticia se difuminó como reguero de pólvora y fuegos artificiales, y las luces brillaron a la medida de su imaginación de cada qui.

lunes, 4 de julio de 2011

SON VA-LE- RO-SOS LOS IN-DIOS …


Plaza de Chacas - Edmundo Garcia Taylor, arqto.
Estando próximos a celebrar el día del maestro y considerando que el maestro aporta un ingrediente importante en nuestra formación y nuestra personalidad, y siendo yo profesor no podría dejar  por desapercibido el recuerdo de mis maestros, de nuestros maestros, que a la postre son el referente de lo que pensamos, creemos y alcanzamos en la vida. Y no podría  dejar de recordarlos sino haciendo una compilación de escenas y características generales de su imagen dentro de la escuela al que asistimos de generación en generación.
La escuela ubicada junto a la iglesia, a una cuadra de mi casa, cobijaba a un nutrido grupo de alumnos que proveníamos de la localidad y de los caseríos cercanos a Chacas. De modo tal, que la experiencia escolar nos permitía compartir alegrías, tristezas, prejuicios, temores, travesuras que son también formas de aprendizaje que luego nos permiten confrontar la vida y sus problemas.
En la escuela de ese entonces prestaban sus servicios muchos profesores que sería tarea extensa describir y hacer una semblanza de cada uno de ellos; de modo que solo me limitaré,  a través de canciones escolares u alguna otra imagen privativa de alguno de ellos, recordarlos.
Los profesores que recuerdo por las canciones, las que además pueden darnos una atisbo para especular sobre su preocupación mas inmediata o sobre su  naturaleza son: el profesor Venshi será recordado por mí por su canción “Soy esclavo del trabajo un tirano es mi patrón” que denotaba una preocupación por lo social. Al profesor Chamico no los puedo desligar del ritmo cadencioso y pausado  de la canción “Son valerosos los indios, los descendientes del Manco… ”, que pretendía afirmar en nosotros el reconocimiento de la cultura indígena. La profesora Norma Huertas en la canción que nos enseño “Alicia va en coche Carolin…”  denotaba un espíritu alegre, juguetón y amistoso.      
Así como sería imposible olvidar los pellizcos de la profesora Elba  Flores que no por gusto tenía las uñas largamente pintadas sino para imponer su autoridad. Tampoco se podría olvidar la afabilidad del profesor Alicho Bazán aun cuando había una mirada ceñuda de alguien que lo vigilaba para que no fuera así. La diligencia, iniciativa y entusiasmo de la profesora Carmen del Rio competía con el entusiasmo del profesor Mishanco que entre estridentes  carcajadas derrotaba a sus eventuales contrincantes de ajedrez. Y para concluir con este inventario sucinto de imágenes magisteriales, cómo no recordar la imagen de Cowboy del profesor Robinson que  nos contagió su afición por los caballos, la imagen dulce y contemplativa de la profesora Gladys, el buen carácter y temperamento compresivo de la profesora Maruja, que más bien  era nuestra directora.
Del colegio, donde desaparece la inocencia y la ingenuidad, nuestras imágenes son menos románticas y soñadoras. El colegio del cual teníamos la imagen de una entidad de mayor jerarquía en lo administrativo y académico era ya una realidad apenas acabamos la primaria. Aun cuando para algunos pueda que tenga yo una imagen de estudiante irreflexivo, pendenciero  y desordenado (puede que lo haya sido) en mi época de escolar tuve la suerte de que me picó el bicho de la lectura de manera patológica, pues leía todo cuanto llegara a mis manos. Además de lector obsesivo me había convertido en bibliófilo y ahí está, como prueba, mi nutrida biblioteca producto de esa afición. Pues, digo esto porque siempre buscamos, cuando estudiantes, referentes que se ajusten a nuestras aficiones y expectativas.
Tuve como maestros a dos personajes indiscutiblemente importantes para la vida de muchos chacasinos como yo, aunque algunos por necedad no quieran reconocerlo. Uno, el profesor Montoya a quien le tengo un aprecio y cariño  especial y como no a Nacho Egusquiza mi profesor de Filosofía. Además del profesor Shanti (no recuerdo su apellido) para mí son los referentes de la época colegial que intensificaron en mí la afición por la lectura y la investigación. A todos ellos  a los que he nombrado aquí, a los que no los nombré por falta de espacio y de memoria; pero, que de alguna forma intervinieron  para forjar nuestro espíritu y formación ciudadana mi homenaje, reconocimiento y aprecio. 
Nota agregada en 2015. Un recuerdo especial para mis maestros Tomas Camino, Ignacio Ostos, Giraldo.

martes, 28 de junio de 2011

LA OLA VERDE


Lo que habíamos planificado  como un viaje (viaje a la ciudad de Lima) de gestión entre el director del Colegio Amauta Atusparia, Giovani Cerda y yo se terminó con una tragedia a cuestas para mí y mi familia por la trágica muerte de mi prima Tania.  Sobre eso no quiero decir nada aun, espero escribir después, para quienes la conocieron, cuando la pesadumbre haya amainado y la serenidad me permita entender y asimilar su muerte.
Como decía al inicio, viajamos a Lima con la intensión de hacer algunas gestiones a favor de la UGEL - del cual soy eventualmente director - y del Colegio Amauta Atusparia. Y bueno,  arrancamos el viaje temerosos, pues era la primera vez que iría manejando, hasta ahora solo lo había hecho hasta Huaraz vía Punta Olímpica lo que según dicen ya es una prueba rigurosa para cualquier conductor del que se podría tener alguna duda. Y en efecto llegamos a Lima sin problemas de conducción, solamente algunos desperfectos técnicos en el vehículo nos retrasaron un tanto el viaje.
Luego de los infortunados días de estadía en Lima emprendimos el retorno que fue una experiencia de desazón indescriptible y después de lo ocurrido la cereza de la torta de mi infortunio.
Alguna vez me contó Moisés Bazán que cuando viajaba con un amigo, este de modo intempestivo hizo una maniobra para evitar un encuentro con un  custodio del orden. Ante la pregunta de porque lo hacía manifestó que al custodio le debía un sencillo por una falta vehicular anteriormente cometida. En realidad ese relato me pareció inverosímil y lo tome como un chiste pero la experiencia resulta muchas veces mucho más inverosímil.
Cargados con nuestras compras llegamos al peaje de Huacho, pagamos la tarifa de vehículo liviano y no bien anduvimos veinte metros nos detiene un custodio de orden,  solicita los documentos del vehículo y personales, nos hace una serie de observaciones y nos refiere que estaríamos incurriendo en una serie de faltas cuyas multas sobrepasan los cuatrocientos cincuenta soles. En nuestra defensa sacamos como argumento que venimos de un  pueblito de la sierra y que no estamos muy enterados de la ultima reglamentación de transito. Frente a ello el custodio literalmente nos dice “lo dejo a tu criterio profe” y nuestro criterio fue tres nuevos soles.
Llegamos Cajacay y un joven uniformado nos detiene para solicitarnos lo mismo; papeles. Pero vaya sorpresa nos despide con una pregunta de dónde somos, luego de nuestra respuesta nos despide con buen augurio. Pero inmediatamente notamos que hace una llamada a través de su celular. Continuamos nuestro viaje y nuevamente nos detienen esta ves un resguardo conformado por dos obviamente dateados por el anterior control. Papeles nuevamente y nuevamente una lista de faltas y la amenaza de multa por sobre los cuatrocientos soles. No nos queda otra que suplicar, luego del tire y afloje concordamos en una galón que traducidos en billete son 10 nuevos soles.
En la noche después del velorio camino a casa otra detención, nuevamente papeles, amenaza de multa, suplica y desembolso.
Para concluir esta nota quiero compartir con  ustedes el ingenio popular para denominar las malas prácticas de quienes la sociedad les ha encargado el orden en tránsito de vehículos que te caen como una ola verde para abusar de su cargo hurgando lo inimaginable con tal de “recursearse”, ahí van: “Tragamonedas”, “Peaje móvil”, “Salserín, de Sol a Sol”, “Control de Billeteras”, etc., etc.

lunes, 20 de junio de 2011

CAMIONEROS DEL HIELO DESCUBRIENDO CHACAS


Cuando nos estábamos preparando para la fiesta de agosto, inesperadamente nos llegó una fiesta  con corridas de toros, bailarines, almuerzo, fuegos artificiales y, cómo no, harta cerveza. Como para no creerlo, se reunió casi la misma cantidad de gente que en la verdadera fiesta de agosto. Cualquiera pudiera creer que a los chacasinos nos encanta la fiesta, o que la Virgen “Mama Ashu” quiso una chiquita, nada de eso. La fiestita, como les adelanté, la auspicio (supongo que el terminó es correcto) Discovery Chanel.
Una semana antes el alcalde convocó a una reunión para informarnos que vendría un equipo de Discovery Chanel a hacer un documental sobre la fiesta. Cuando lo escuché me pareció no muy creíble, no me resultaba muy razonable que filmaran la fiesta en junio. Pero nos habló que habría Corridas de Toros, Banda de Músicos,  Fuegos Artificiales todo pagado por Discovery Chanel. Así que si el gasto estaba hecho había que disponer el cuerpo para el festejo y que venga no más Discovery, History y cuanto canal se le ocurriera venir.
Y en efecto, días previos al martes 14 fueron apareciendo gringos robustos y locos manejando inmensos camiones bolivianos, acompañados de camarógrafos trepados  sobre camionetas que cámara en mano filmaban sus locuras gringas.   
La historia fílmica será contada el mes de noviembre a través de History Chanel y el programa Camioneros del Hielo. Y la historia es la siguiente: Camioneros del Hielo (intrépidos camioneros que recorren caminos abruptos por todo el mundo) conducen una carga por las serranías de Ancash y se encuentran con una fiesta patronal, la de Chacas obviamente.
Bueno, la fiesta empezó con mucho entusiasmo y participación de los pobladores, alumnos y autoridades. Hubo muchos bailarines como Huanquillas, Antirunas, Patza Caballus y otros. Mientras calentábamos la mañana con los amigos visitantes de Lima (mismo agosto) y compartíamos un almuerzo, los gringos hacían sus filmaciones a sus anchas. Ya en la tarde al compás de la banda de músicos empezaba la Corrida de Toros con la entrada  triunfal del capitán de Toros, que era nada menos que el barbado y joven alcalde, saludando a los pobladores apostados en los balcones de cuyo seno llovían como reguero: chorros de cerveza y caramelos mientras la muchachada se arremolinaba para recogerlos por entre las piernas del gentío que apretujado y danzando en filas   acompañando al ficticio capitán.
En la  noche, luego de la corrida de toros, dicen que se encendió el castillo suceso al que no pude asistir por efectos de la nociva  moda que ha aparecido en Chacas de beber la Cerveza Pilsen en botella verde que tiene hasta prebostes venidos de Lima.
Y así terminó este ensayo de la fiesta que hemos tenido como para que en agosto no falle nada.
Un poco ya en serio, me parece inmejorable nuestra suerte para publicitar nuestro producto: CHACAS como destino turístico, el que nos otorga este documental que se verá en todo el mundo a través History Chanel.
                  FOTOS DE HORAS ANTES DE LA CORRIDA









lunes, 13 de junio de 2011

ENTRE EL CABILDO Y DISCOVERY CHANEL

Yango, Dante, Julia (Shura), Tania, Ruben, Coñi, Jesus y Wapi componentes insustituibles de la Fiesta Patronal.


El día de ayer, 12 de junio, se realizó el primer cabildo abierto con una participación relativamente nutrida, teniendo en cuenta que nuestro conciudadanos no son muy propensos a participar en este tipo de reuniones públicas si no más bien a opinar en reductos más íntimos y mas informales.
Tal vez el hecho anecdótico fue la presencia del  elegante ex alcalde, Sr. Brito, a quien le faltó tiempo para explicar lo que debió explicar durante los cuatro años que duró su gestión. Si pues, a veces uno no se da cuenta que de acuerdo a una ley física todo cuanto sube siempre baja,  y esa es la ley de gravedad que sería bueno que nos graváramos todos aquellos que vivimos como en las nubes y hay uno después de mañana.
En realidad, pese a nuestro temor, el joven alcalde (el alcalde más joven del Perú), Sr. Ronald Broncano tuvo una presentación  sensata, responsable y desapasionada para informar el estado en el que encontró la municipalidad de nuestra provincia. Realmente debemos sentir vergüenza de que en algunos casos  escojamos como  autoridades personajes que no tienen el mínimo reparo en hacer un buen uso de los bienes públicos en detrimento de bien colectivo.
                El alcalde informó que la gestión anterior manejo alrededor de 17 millones de soles (según fuentes del MEF) durante sus cuatro de gestión, los que deberían  contrastarse con la obras ejecutadas y gastos corrientes hechos por esa gestión. Frente a ese imperativo el pueblo asistente en el cabildo ha solicitado una auditoría externa para sentar un precedente histórico de aclarar y si es preciso denunciar los actos irregulares que eventualmente  podrían detectarse. Creo que el pueblo tiene todo el derecho de exigir que los fondos públicos se usen bien y si no es así a denunciarlos a las instancias correspondientes.
                En realidad es penoso que temas de este tipo distraigan lo que debe ser nuestra norte, nuestra preocupación fundamental, cual es, diseñar políticas y proyectos que se articulen con la construcción de la carretera Chacas Carhuaz para generar el desarrollo viable y sostenible de nuestra provincia. Porque de otro modo esa vía será nada más que una vía alimente nuestro orgullo superfluo de tener una pista que solo permita a nuestra comodidad para viajar.
                Considero que ese desarrollo sostenido debe sustentarse en actividades económicas factibles y de largo aliento; y para ello necesitamos la infraestructura, la capacitación técnica, la promoción y sobre todo la fe en que será posible. Creo que vivimos en una coyuntura especial a partir de nuestro crecimiento económico y el triunfo de una propuesta de desarrollo con inclusión social que no debemos desaprovechar.
                Y para finalizar otra buena noticia es que mañana, Discovery Chanel estará en nuestra localidad para hacer un  documental sobre el potencial más importante que poseemos, nuestra tradición de celebración de la Fiesta Patronal y nuestro folclore. Habrá como una especie de previa fiesta patronal con castillo y corrida de toros incluido. Creo es un elemento más que debe hacernos sentir optimistas que Chacas tiene un  potencial de desarrollo increíble.

jueves, 9 de junio de 2011

¿LENTO?, MAS VELOZ QUE EL VIENTO...


Cuando uno ve una Land Rover rodando por las ásperas carreteras de nuestra sierra ancestral inmediatamente nos hace deducir que dentro debe de haber un gringo o varios, o un párroco barbón con sotana negra mismo el opus Cipriniani - que ahora debe estar maldiciendo a Dios por la derrota de su candidata Keiko Yuquimori. Claro, que peruano que solo espera el chorreo del crecimiento económico podría siquiera permitirse el sueño de tener una Land Rover Defender que en España cuesta 23 095 euros. Definitivamente este vehículo solo para gringos.
En una oportunidad, instalado en su Land Rovre Defender, iba nuestro amigo y paisano “Jeshu Lento” (para explicaciones del origen de la chapa remítase al blog “De por qué me dicen Mañu Curu”). No iba con sotana; pero si apertrechado  de un teodolito y demás instrumentos que acarrea al campo de trabajo cualquier topógrafo; pues Jeshu iba hacer unos trabajos en la comunidad de Vicos a favor de la Mina Toma La Mano. Mina, que dicho sea de paso es víctima del permanente acoso de los comuneros que de manera endémica han hecho una práctica comunal el chantaje y el boicot para conseguir sus millonarios requerimientos. Y bueno, los mismos comuneros que  cada cierto tiempo impiden el acceso de los vehículos de Toma la Mano a la Mina estaban en esa ocasión esperando al párroco del distrito para la celebración de un matrimonio, y cuando vieron bajar a Jeshu de la  camioneta Land Rover verde pino se  arremolinaron alrededor del que para ellos era el curita Jeshu y empezaron a besarle las manos, miestras Jeshu no hacía nada para aclarar la confusión y más bien disfrutaba alagado por las muestras de tanto cariño. Solo después de un rato abrió la boca para, con su hablar calmoso y agringado, aclarar que no era el cura sino el topógrafo.
El mismo Jeshu, con ocasión de la primera vuelta viajaba presurosamente por la pésima carretera de Yanama a bordo de su Land Rover Defender para ejercitar su decisorio voto a favor de Ollanta y coordinar la logística de designación de los personeros de Gana Perú.  Como contradiciendo al viento y al origen de su propia chapa venia vertiginosamente,  tal vez  confiado en las características que ofrece  el anuncio: El Defender con techo de lona, en su versión con batalla 90, posee la misma fortaleza inherente del legendario original de Land Rover y está mejor equipado que nunca. Como salido del viento apareció el Veloz (Vehiculo de la Agencia de Trasporte de Chacas a Huaraz), paradojas del destino, produciéndose un aparatoso choque entre el  Veloz y Lento, estando por determinarse quien iba más veloz.
Pero ahí no termina la cosa, habría que desmadejar la madeja. ¿Qué motivo que Jeshu corriera tanto? ¿Será que el combustible que alguien le proporcionó, y que ahora sonríe socarronamente, indujo al pobre Jeshu a correr más de lo que le permite su parsimonia habitual?

(Debo aclarar que aun cuando los hechos son reales algunos agregados tienen el único propósito de bromear con mis lectores. Por otro lado el choque no tuvo consecuencias graves, salvo que tenga efecto retardado. Y se que Jeshu, proclive a las bromas, lo sabrá compreder. )

viernes, 3 de junio de 2011

SE VA UN PADRE, EL PADRE LORENZO.


Padre Lorenzo entre oratorianos.

Acabo de despedirme del Padre Lorenzo, que se va casi para siempre, y ciertamente he sentido una pena inusitada como de alguien que pierde una persona que siempre está dispuesto a escucharte y tenderte una mano en los momentos más angustiantes. Y digo inusitada porque, yo que casi nunca voy a misa, que no soy muy cercano a actividades religiosas, educativas y promoción social de la parroquia debería en todo caso, en orden descendente estar menos afectado que los de alguna manera están más cercanos a él.
Será que estamos perdiendo la sensibilidad de notar la ausencia de alguien o será que siempre hemos sido indolentes y que sólo por cuestiones de cortesía fingida hacemos algunas veces demostraciones de aprecio y cariño. Lo cierto es que me parece increíble que un Padre que por tantos años ha ejercido la acción pastoral se haya ido sin que hayamos reclamado por qué se va. En fin razones tendrá el Padre Ugo para enviarlo a Italia y obviamente no somos quienes para cuestionar dicha decisión; sin embargo, es mi aprecio y cariño, al padre Lorenzo, que me empuja a decir algunas cosas sobre su partida y labor en esta tierra soleada por efectos del clima.
Al Padre Lorenzo lo fuimos conociendo desde sus épocas jóvenes cuando impetuoso participaba en las labores de construcción de algunos locales de la parroquia, de apoyo a los campesinos, y luego en sus esporádicas visitas como diacono en las que su vocación de músico hacia de las las “Buenas Noches” (reuniones post cena) veladas de reflexión realmente gratificantes. Creo que tiene y ha tenido un razonamiento convincente y su visión del desarrollo de nuestros pueblos, deberían nuestras eventuales autoridades, escucharlo, entenderlo y ponerla en práctica.  Siempre en sus conversaciones está presente su preocupación por la educación enmarcada, obviamente, en la práctica cristiana de la sencillez, la humildad, la autenticad y la verdad. Si hemos perdido eso, siempre los escuchado decir, realmente no estamos educando.
El hecho que se haya ido en realidad es una perdida para todos quienes hemos sentido su presencia como la presencia de un padre a quien le podemos confiar nuestros más caros sueños y sinsabores, o escuchar consejos de vida absolutamente edificantes. Siempre que he conversado con él ha sido como actividad catártica. Finalmente, debo decir que al Padre Luca, quien lo reemplazará, lo apreciamos; sin embargo, cuando alguien de la familia parte,  siempre  habrá un vacio en la casa.


domingo, 22 de mayo de 2011

TIEMPOS DE MATRIMONIO

Despues de una Misa de Honras

Después de algún tiempo de no tener ganas de escribir, repuesto de esta aparenta veda inspiradora, nuevamente me pongo a escribir con el entusiasmo recuperado de que los que me leen lo harán con agrado.
Cuando estábamos aprendiendo en nuestro mundo infantil a comprender el mundo real nos cogió de improviso la noticia que nuestro mundo provinciano cambiaria con la inesperada llegada, por primera vez, de un carro. Y casi fue cierto si no fuera que no muy lejos de Chacas ese mundo  soñado ya existía y que solo habíamos logrado ciertas cosas con retraso.  Así, sucedió con la Radio, con la Televisión, con el Teléfono y el Celular. (Dicho sea de paso sería bueno que alguien se preocupe en gestionar la mejora del servicio de telefonía celular en Chacas porque realmente es una estafa).
Pero así como viene llegando la comodidad y la tecnología, casi no nos hemos dado cuenta que vamos perdiendo nuestra identidad de  pueblo, nuestra cultura, usos lingüísticos, prácticas agrícolas  y folklore únicos e inconfundibles con otros de nuestra zona. Y si nos damos cuenta casi no nos importa porque estamos casi convencidos que debemos sacrificar todo eso por la  tecnología y la comodidad sin entender que eso que estamos perdiendo es precisamente nuestra potencia como espíritu y nuestra oferta para un mundo globalizado. Es decir queremos ser como el resto para no ser nadie. Por eso queremos una Plaza de Armas como las otras.
Quería hacer todo este introito, medio filosófico, precisamente para hablar de nuestra plaza y una costumbre que gracias a Dios aun se practica en ella.
Yo recuerdo que no hace mucho, llegaban de cuando en cuando gentes cargadas en bestias, como dice una canción de Amparo Ochoa,  todos ataviados para una ocasión especial. Y efectivamente, se trataba de algún matrimonio, bautizo misa de honras  de alguna familia de Colpa o de esos lares lejanos. Algunas veces dejaban sus bestias en la plaza y otras en algún corral  cerca a la población; luego ingresaban a la iglesia para participar del oficio religioso que consagraba  el sacramento postergado.
Luego del oficio religioso salían prestos y se ubicaban  en algún  lugar del verdoso champal de la plaza a servirse una porción de chocho, o bien de salsa y algunas bebidas como anisado, guinda, en fin… que variaba según el bolsillo del oficiante. Después de compartir todo partían raudamente a disfrutar del banquete y fiesta oficial, mientras nosotros pequeños aun nos quedábamos con las ganas de “lajuapacur” (término chacasino equivalente a gorrear, arrimarse sin estar invitado).
No pretendo ser chauvinista ni mucho menos;  pero, creo firmemente que todo espacio público tiene una raíz y una historia se entremezclan con la vida de las personas, con sus formas de vida y costumbres y cuando se pierde este elemental vínculo y su continuidad se desprecia el pasado en desmedro de nuestra identidad cultural. Y esto lo digo como destacando algo que leí y que me parece importante, en un mail de  Oscar Jaramillo, que casi con nostalgia dice:  “Debo sincerarme, que al leer las crónicas de Chacas. Siento que vivir en Chacas fue algo maravilloso… creo que es el único lugar donde pude sentir el frío, la lluvia, el lodo de las chacras cuando de niño trabajaba, el sabor dulce de la papa sancochado acompañado de un poco de ají, el infaltable shicashica en tiempos de verano, las flores del campo en épocas de primavera, la cordillera blanca. y todo fue inolvidable. Pero con el tiempo todo está cambiando drásticamente pero no para bien…”
Qué bueno que un joven desde la distancia nos haga recordar que muchas veces la cercanía a las cosas no nos permite ver el panorama al cual corresponden.

martes, 10 de mayo de 2011

AHUASHINCA

Vista norte desde las oficinas de la UGEL

Hoy que tengo un poco de tiempo y al frente de la oficina un sembrío verde y lozano de maíz, me he propuesto estimular, mismo Pavlov, las glándulas salivales de mis gentiles y no gentiles lectores, porque también tengo algunos irascibles lectores que de vez en cuando me endilgan algunos adjetivos no muy amables para mi gusto.
Hoy, 10 de mayo, (cumpleaños de mi padre) pretendo llevarme unos lechosos choclos de la chacra del frente para prepárame una deliciosa Ahuashinca salpicada de huevo de corral y despachármelos junto a una taza de retinto y caliente café. Estas son las prerrogativas dietéticas que nos permiten el hecho de vivir en estas serranías exuberantes en choclos, habas, papas tiernas, y otras delicias.
Si hablamos del choclo podríamos también referirnos al Cuway, una maza de choclo aplanada, cubierta por dos hojas del elemental aliso y cocidas a fuego lento en la bicharra de la casa. O la Shaktanka, que se prepara con el choclo molido y el jugo de la caña,  envuelta en la panca del choclo y cocinada en agua. Una delicia que quienes viven lejos de estas tierras  no podrán saborealas. Además de las humitas a las que se les puede poner como relleno pasas, guindones, queso, etc.,… ummmm para que les cuento…
Pero mayo no solo nos provee del choclo; también de las habas tiernas del que se puede hacer el Shinti, habas cocinadas en agua con sal que es una fuente de satisfacción gustativa insaciable. O un sudado de habas salpicadas con huevos con una porción de arroz. En fin,  mayo es el mes de la exuberancia que deben aprovechar nuestros paisanos para visitarnos y al mismo tiempo disfrutar del campo, del sol y de buena comida casera.
Mayo es el mes que me recuerda las interminable cosechas de maíz, el corte del maizal (Calchay), las mismas que eran ordenadamente colocadas de pie (Arcu) para luego para despancarlas (Tipí). Luego venía la siega del trigo, la era en la que muchas veces nos agua la fiesta la inesperada lluvia que hacía difícil salir con el trigo en los sacos de jerga. Mientras los campesinos salían de casa grande con sus baldes de mazamorra (Api) de calabaza y sus borracheras a cuestas.

jueves, 5 de mayo de 2011

CUANDO MI EGOISMO NO ME HACE PENSAR MAS LEJOS DE MAÑANA

Las fotos correnponden al dia marte 03 mayo, aproximadamente a las 6 de la tarde.

Renunciando a mi promesa personal de no ser confrontacional conmigo mismo, voy a decir algunas cosas que las circunstancias me incitan a serlo.
Luego de asistir a la última reunión del día sábado 30 de abril con el objeto de evitar el “paro” sobre la base de la aclaración e información adecuada de  los problemas de accesibilidad de la vía Chacas – Carhuaz y las acusaciones de abuso y discriminación de los trabajadores por parte de la empresa constructora, puedo decir con absoluto pesar que estoy decepcionado de mi lógica de pensamiento (razonamiento) que es compartida con mucho de mis coterraneos.
No entiendo como una carretera que siempre consideré inútil de pronto se puede volver valiosa. No entiendo como una carretera que consideré estacional de pronto puede ser de importancia capital para mi existencia.
Si nunca hice ningún paro cuando la naturaleza, es decir; el alud de nieve interrumpía la vía por espacios de entre cuatro y tres meses; que fuerzas internas me pueden empujar a no entender que la interrupción de la vía por seis meses y por razones absolutamente técnicas será beneficioso para todos a la larga. 
Como es que no puedo entender que si pretendo ser sindicalista mi representatividad se sustenta en la ascendencia y la capacidad de convocatoria hacía mis agremiados. Como es que no puedo entender que si alguien tiene la oportunidad de alquilar su casa, su terreno y puede beneficiarse honradamente debo alegrarme y no sentir envidia, porque el bien de los otros a larga me beneficirá. Como es que no puedo entender que no pueden darnos trabajo a todos porque seria imposible, y en un día la obra concluida me permitirá desarrollarme por mi propio esfuerzo.
Ojala un día pueda entender todo eso que enferma mi espíritu y mi corazón, y pueda ser más proactivo y comprensivo a partir de las dificultades que me presenta la vida. Ojalá que estas contradicciones internas  un día  me permitan  entender que la dimensión de la obra redundará en el beneficio de todos y que el beneficio no será inmediato sino a mediano y largo plazo.












EL PLAN DEL DICTADOR

PLAN KEIKO 2011